
El éxito cinematográfico de la película Belén, dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi, no solo logró nominaciones internacionales y un fuerte impacto en plataformas de streaming, sino que revivió el reclamo por casos reales que parecen calcados del guion de la ficción. En Córdoba, el nombre de Paola Verónica Ortiz resuena hoy con una "línea directa" hacia la historia de la joven tucumana que inspiró el film. Mientras la película recorre festivales, Paola cumple una condena a prisión perpetua desde hace más de una década por un evento que las organizaciones feministas definen como una emergencia obstétrica criminalizada.
La película Belén relata la historia de una joven encarcelada tras llegar a un hospital con un aborto espontáneo, capturando la lucha por su liberación en un contexto de fuerte movilización social. Según se mencionó en una entrevista para el canal C5N, la propia Dolores Fonzi destacó que la problemática retratada en su obra "no deja de ocurrir, esto sigue ocurriendo", sirviendo el film para poner en discusión temas que todavía persisten en diversas provincias del país. El caso de Paola Ortiz en Córdoba es, precisamente, la manifestación más cruda de esa realidad que la ficción busca denunciar.
Paola, al igual que el personaje de la película, es una "mujer pobre" en situación de extrema vulnerabilidad económica y social. Al momento de los hechos en 2012, vivía en una habitación prestada, era víctima de violencia de género y abusos por parte de su ex suegro, y no contaba con controles médicos adecuados durante su gestación. Esta falta de recursos y redes de contención la llevó a enfrentar sola un proceso biológico que la justicia, lejos de entender como una emergencia de salud, transformó en un delito de homicidio agravado por el vínculo.

La abogada Rocío García Garro, integrante de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), trazó paralelismos entre ambas defensas técnicas al señalar en C5N que, tanto en la película como en la vida real, estas mujeres se enfrentaron inicialmente a "una defensa que era totalmente un desastre". Mientras que la "Belén" real logró su absolución en 2017 tras una masiva campaña nacional, Paola Ortiz sigue esperando una respuesta del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba mientras atraviesa su decimotercer año en prisión.
El caso de Paola se originó por lo que técnicamente se denomina un "parto en avalancha", una situación médica súbita donde el nacimiento se produce de forma tan rápida que impide cualquier tipo de asistencia profesional. En el programa Todo este ruido de Radio Provincia, la abogada Julia Luna explicó que la sentencia no contempló esta urgencia: “la sentencia no contempla la urgencia obstétrica ni la desprotección social que atravesaba Paola en el momento del parto”.
Las irregularidades en el proceso de Paola guardan una similitud inquietante con las expuestas en la producción de Fonzi. En la película se observan pericias contradictorias y una fuerte presencia policial que desprotege a la acusada en la realidad de Córdoba, la condena de Paola se basó en el testimonio de un comisario que, según la defensa, “escribió lo que quiso” al tomar la denuncia, ignorando que el bebé había nacido muerto. Además, se utilizó una prueba científica cuestionada, la docimasia pulmonar, a pesar de que los informes médicos originales no podían certificar fehacientemente si el bebé había nacido con vida.
El sistema judicial le reprochó a Paola no haber solicitado ayuda médica inmediata ni haber realizado maniobras de reanimación profesionales, ignorando que se trataba de una mujer que no había terminado la primaria y que vivía en condiciones de precariedad absoluta. En este sentido, Julia Luna fue tajante al afirmar que “Paola Ortiz fue condenada a cadena perpetua por parir”. Esta construcción de la "mala madre" funcionó como el pilar fundamental para sostener una pena máxima sin pruebas concluyentes, castigando a Paola por no cumplir con un estándar de conducta imposible dado su contexto de violencia estructural.
A diferencia del caso tucumano donde se utilizó el nombre de fantasía "Belén" para proteger a la protagonista, Paola Ortiz ha decidido utilizar su nombre real para esta campaña con el fin de “reivindicar su historia, reparar su nombre y recuperar su voz”. Ella busca desmantelar el relato amarillista que los medios locales construyeron en 2012, presentándola como una "mata bebés" y ocultando los años de vejaciones y violencia institucional que sufrió tanto antes como durante su detención.
El derrotero judicial de Paola incluye una defensa pública negligente que, tras la condena en 2015, “se olvidó de presentar el recurso de queja”, impidiendo que la Corte Suprema de la Nación revisara el fallo. Fue recién en 2022 cuando las abogadas de CDD encontraron a Paola en una cárcel cordobesa mientras investigaban una causa colectiva por malos tratos a mujeres presas. Desde abril de 2024, existe un Recurso de Revisión presentado ante el máximo tribunal provincial que incorpora nuevas pruebas periciales que confirman biológicamente el parto en avalancha, pero la justicia cordobesa aún no ha emitido una respuesta.
Actualmente, Paola Ortiz tiene 42 años y ha pasado casi un tercio de su vida tras las rejas. Durante su detención tuvo dos hijos más uno de ellos fue dado en adopción contra su voluntad, profundizando lo que las abogadas denominan una "maternidad castigada" por el Estado. Mientras la película Belén continúa cosechando éxitos y visibilizando la criminalización de la salud reproductiva, en Córdoba el tiempo sigue pasando para una mujer que, según sus defensoras, espera que los jueces finalmente se pongan los "anteojos violetas" de la perspectiva de género para otorgarle su libertad.
NoticiasD
15 Enero 2026