
El juicio que investiga las circunstancias que rodearon la muerte de Diego Armando Maradona sumó este jueves dos testimonios de peso. Por un lado, el abogado Matías Morla declaró por primera vez ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro y explicó cuál fue su rol en la vida personal y profesional del exfutbolista. En la misma jornada, también prestó declaración Jonathan Espósito, sobrino del exjugador, quien relató cómo atravesó Maradona sus últimas semanas de vida durante la internación domiciliaria.
La audiencia permitió reconstruir distintos aspectos vinculados con el entorno de Maradona, desde la administración de sus asuntos comerciales hasta la atención médica que recibió tras la operación por un hematoma subdural. Los testimonios se incorporarán a la causa en la que se busca determinar las responsabilidades por el fallecimiento del exfutbolista, ocurrido el 25 de noviembre de 2020.
Durante su declaración, Matías Morla repasó el vínculo que mantuvo con Diego Armando Maradona durante los últimos años de su vida y definió el lugar que ocupó dentro de su entorno.
“Fui el mejor amigo de Diego, su apoderado y trabajamos juntos. Fui su apoderado hasta su muerte”, aseguró el abogado al comenzar su exposición.
Además, explicó que mantenía una relación profesional con el neurocirujano Leopoldo Luque y con el psicólogo Carlos Díaz, ambos involucrados en la causa.
“Yo tenía vínculo con Leopoldo Luque y Carlos Díaz. Nos unía el trabajo con Maradona, con Díaz tuve más afinidad. Fue una relación profesional".
Al responder las preguntas del fiscal Patricio Ferrari, Morla sostuvo que impulsó la incorporación de Díaz al equipo que trataba a Maradona debido a su experiencia en adicciones.
“Era constante que a Carlos Díaz al principio no le avisaban algunas cuestiones vinculadas a cuándo lo podía ver. Después detecté que había una cuestión paralela para manipular cierta información. Yo decidí el ingreso de Díaz. Es experto en adicciones”.
El abogado también describió cuáles eran sus responsabilidades dentro del equipo que rodeaba al exfutbolista.
“Yo era apoderado y tenía la administración de los negocios. Era su representante, presentaba contratos para las gestiones comerciales y llevábamos todo tipo de funciones junto a una contadora”.
En otro tramo de su declaración, vinculó los problemas con el alcohol de Maradona a determinadas situaciones personales.
“El problema era cuando se peleaba con Rocío Oliva y caía en la bebida. Cuando volvía con ella, Rocío no le permitía tomar alcohol”.
Respecto de la internación en la Clínica Olivos, recordó que lo visitó en varias oportunidades y que el exjugador le manifestó su deseo de abandonar el establecimiento.
“Estaba totalmente enojado. No quedó contento con lo que le dije”, recordó al referirse a una conversación en la que Maradona le pidió que intercediera ante los médicos.
Sobre la posterior internación domiciliaria, Morla afirmó que únicamente participó de una comunicación telefónica con el director de la clínica y señaló que la decisión final quedó en manos de los profesionales y los familiares.
Asimismo, destacó la confianza que Maradona depositaba en Leopoldo Luque.
“Diego lo amaba. Le brillaban los ojos cuando lo veía. Lo quería muchísimo”.
La audiencia continuó con el testimonio de Jonathan Espósito, sobrino de Diego Armando Maradona, quien convivía con él desde octubre de 2020 y permaneció en la vivienda donde el exfutbolista cumplía la internación domiciliaria tras la intervención quirúrgica.
Espósito explicó que su presencia en la casa respondía tanto a un vínculo familiar como laboral, ya que percibía un sueldo del estudio jurídico encargado de los asuntos personales y comerciales de Maradona.
Durante su declaración describió un progresivo deterioro físico en los días previos al fallecimiento.
"Estaba mal, no se quería levantar. Estaba como más hinchado, en la última semana".
También señaló que el exfutbolista había perdido el apetito y que su forma de hablar había cambiado, con una voz que definió como "algo ronca".
Finalmente, reconstruyó la mañana del 25 de noviembre de 2020. Según contó, ese día desayunó junto a las demás personas presentes en la vivienda mientras aguardaban la llegada de la psiquiatra Agustina Cosachov y del psicólogo Carlos Díaz, quienes debían suministrarle la medicación a Maradona. Ambos profesionales se encuentran imputados en el proceso judicial que busca esclarecer las circunstancias de la muerte del exfutbolista.
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2 Julio 2026