
La cultura misionera atraviesa horas de profundo dolor tras conocerse la muerte de Eduardo “Moni” Encina, uno de los máximos exponentes del chamamé provincial y una figura fundamental de la música popular del Litoral. El artista falleció luego de permanecer internado en estado grave en el Hospital Madariaga de Posadas, donde recibía atención médica especializada.
La noticia fue confirmada por la Secretaría de Estado de Cultura de Misiones, que expresó su pesar por la partida de un músico que marcó a generaciones con sus canciones, su carisma y su compromiso con las raíces culturales de la provincia.
Moni Encina era considerado una de las voces más representativas del chamamé misionero. A lo largo de décadas de trayectoria recorrió escenarios de toda la región, participó en festivales populares y construyó una obra que trascendió fronteras, convirtiéndose en parte del patrimonio cultural de Misiones.
Su vínculo con la música comenzó desde muy pequeño. Proveniente de una familia de músicos, aprendió primero a tocar la guitarra y luego se especializó en el acordeón, instrumento que se transformó en una de sus marcas registradas.
Durante su carrera logró consolidar un estilo propio, caracterizado por la combinación de tradición chamamecera, historias cotidianas y una fuerte conexión con el público. Sus presentaciones en fiestas populares, peñas y festivales lo convirtieron en una figura querida y respetada dentro y fuera de la provincia.
Tras conocerse la noticia, artistas, instituciones y autoridades expresaron sus condolencias a familiares y amigos. La Secretaría de Cultura destacó su aporte al desarrollo de la música regional y su papel como referente para nuevas generaciones de músicos.
También el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, manifestó su dolor por la pérdida del artista y resaltó que sus canciones forman parte de la identidad cultural de la provincia.
La partida de Moni Encina representa una pérdida significativa para la cultura popular del nordeste argentino. Sin embargo, su obra, sus composiciones y el recuerdo de sus actuaciones continuarán presentes en la memoria colectiva de miles de misioneros.
Con su música logró retratar costumbres, paisajes y sentimientos profundamente ligados a la vida del interior provincial, dejando una herencia artística que seguirá acompañando a las futuras generaciones.
La despedida de Moni Encina marca el final de una etapa para el chamamé misionero, pero también reafirma el valor de un legado que ya forma parte de la historia cultural de Misiones.
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