
El poeta Luis García Montero, reconocido por su profundo conocimiento de los intelectuales españoles que vivieron la Guerra Civil Española, inauguró las actividades por la conmemoración del Exilio Español en México. En el evento, realizado en el Ateneo Español, García Montero ofreció una conferencia titulada «La palabra del exilio», donde destacó la importancia de preservar la memoria, la democracia y la identidad, tomando como ejemplo a los intelectuales españoles que llegaron a América Latina, incluidos los aproximadamente mil 600 refugiados que desembarcaron en las costas de Veracruz el 13 de junio de 1939.
Hay muchos comisarios, políticos y dictadores que se instalan en el futuro para decirnos desde ahí cómo debemos vivir en el presente, haciendo que el tiempo sea una fatalidad. La experiencia humana de la promesa nos invita a instalarnos en el presente para que, entre todos, compartamos una imaginación del futuro, algo que solo se puede conseguir a través de la conciencia histórica.
âPor eso, apuestas tan importantes como la que ha hecho España con la memoria histórica y con la memoria democrática, creo que deben ser defendidasâ, dijo García Montero, quien calificó el exilio español y la hospitalidad de México como una experiencia decisiva para su país.
El catedrático hizo referencia, entre otros, a los trabajos del escritor Max Aub (1903-1972), exiliado en nuestro país, quien escribió la serie de libros âEl laberinto mágicoâ, que relata los estragos de la Guerra Civil Española y del exilio del pueblo español; así como los de la escritora María Teresa León (1903-1988), que se exilió en Argentina, cuyas memorias narran su experiencia y hoy son una de las fuentes más ilustrativas de aquel periodo; o del poeta Luis Cernuda (1902-1963).
âLos ciudadanos españoles derrotados, que perdieron su país, quisieron dar testimonio de lo que había pasado y contar la historia, porque desde un principio suponían que los âvencedoresâ querrían contarla a su modo, falsificando los hechos. Contar es algo fundamental para la historia y, desde luego, es también lo que sostiene la vocación literariaâ, aseguró Montero, quien añadió que âla literatura es la que ha permitido conocer la historia desde adentroâ.
Montero también resaltó que una parte fundamental de la labor de los exiliados en México y Argentina fue mantener vivo el sueño republicano y democrático español, convirtiéndose en âuna tarea intelectual y cultural de gran importanciaâ.
El ensayista mencionó diversas contribuciones, como las del escritor José Bergamín (1895-1983), quien fue responsable del rescate y la primera edición, realizada íntegramente en México, de âPoeta en Nueva Yorkâ (1940), de Federico García Lorca, publicada por la editorial Séneca. Además, Bergamín también estuvo a cargo de la publicación de la antología de poetas españoles modernos âLaurelâ.
Montero también destacó la aceptación e integración de varios intelectuales españoles en la vida cultural y social de sus países de exilio, como el poeta León Felipe (1884-1968), Adolfo Sánchez Vásquez (1915-2011), Rafael Alberti (1902-1999) o José Gaos (1900-1969).
âEsto permitió que los republicanos españoles en México se sintieran cada vez más cerca de la identidad mexicana, sin por ello perder su anhelo por España. Por ejemplo, José Gaos acuñó el concepto de âempatriadosâ para hablar de una simpatía entre patrias, diciendo: âMantenemos nuestra identidad española, pero sería una mentira negarnos a formar parte de los desafíos, las contradicciones, los sueños y las apuestas de la sociedad mexicanaââ.
Por último, Montero destacó el trabajo filosófico realizado por españoles como el propio Sánchez Vázquez y la filósofa María Zambrano (1904-1991), así como Francisco Ayala (1906-2009), quienes reflexionaron sobre el exilio como âparte de la condición humana del siglo XXâ.
En relación a Ayala, resaltó su visión del exilio como un reflejo de las dinámicas culturales de su época, âque desgarraban las raíces de las comunidades y empujaban a todos hacia el individualismoâ. Esta concepción condujo a la conclusión de un desarraigo universal, que Montero considera no solo presente, sino aún más pronunciado. âConvivimos con el vacío, lo cual está definiendo el sentido de la condición humana, pero podemos recurrir a la cultura en busca de nuestras raícesâ, concluyó.
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10 Mayo 2024