
El Ministerio de Cultura de Perú ha declarado Kurku Hayli o Chaka faina como Patrimonio Cultural de la Nación, un reconocimiento otorgado a esta tradición ancestral de la comunidad campesina de Vito, ubicada en el distrito de Juan Espinoza Medrano, provincia de Antabamba, en la región Apurímac. La costumbre de la tala y el traslado de troncos es un ritual que refuerza los lazos comunitarios y familiares, además de ser una expresión cultural que se vincula con la relación de los habitantes con la naturaleza circundante.
Una tradición comunitaria
El ritual se realiza anualmente, especialmente en la festividad que tiene lugar el 15 de septiembre, cuando la comunidad se reúne para la faena de tala y traslado de troncos para la restauración del puente tradicional de Qeweñachaka, construido con madera y que forma parte esencial de la infraestructura local. Este ritual no solo tiene un valor constructivo, sino que también se vincula con una serie de ceremonias de pago a la Pachamama y los apus, los cerros Calvario y Apusayhua, en agradecimiento por los recursos naturales que brindan.
El rol de los varayuq
Los varayuq, quienes actúan como representantes locales, lideran el evento y organizan las actividades a lo largo del ciclo festivo. Son responsables de reunir los fondos necesarios para la comida y bebida de los participantes, y de convocar a los miembros de la comunidad para colaborar en esta faena ritual. La jornada comienza el 14 de septiembre con la tala de los árboles y continúa con un ritual el 15 de septiembre, donde los varayuq y su comunidad realizan pagos rituales antes de comenzar el trabajo de restauración.
Rituales y música
La ceremonia está acompañada por música tradicional interpretada por un conjunto de quenas y cantos ancestrales entonados por las mujeres de la comunidad. Las vestimentas tradicionales y los rituales de pago a la tierra y los cerros dan cuenta de la profunda conexión entre los habitantes de Vito y su entorno natural.
Importancia cultural
El reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Nación refuerza la importancia de esta tradición, no solo como un evento comunitario, sino como una manifestación de identidad, historia y organización social que ha perdurado durante generaciones. El Kurku Hayli es, en efecto, un ritual que simboliza la unidad y el respeto hacia la naturaleza, elementos fundamentales para la vida de esta comunidad en la región andina de Apurímac.
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6 Noviembre 2024