
El jamón ibérico, símbolo gastronómico de España, encontró en Enrique Tomás un camino hacia la expansión global. La marca comenzó como una pequeña carnicería en el mercado de La Salut, en Badalona, y hoy cuenta con más de 150 locales en todo el mundo, vendiendo 3.200 jamones por día y facturando 200 millones de euros anuales. Su modelo de franquicias permitió que el producto estrella español traspasara fronteras y llegara a países de América Latina, incluyendo la Argentina.
Albert Tomás, hijo del fundador, recuerda los primeros años de la empresa: "Ha sido un proceso muy progresivo". La verdadera transformación llegó en 2006, cuando Enrique Tomás decidió centrarse exclusivamente en el jamón ibérico, dejando atrás la idea de charcutería tradicional. "Comenzamos a abrir locales en centros comerciales, con charcuterías muy enfocadas en el jamón. Ya no aparecía la palabra ‘charcutería’ en los rótulos, sino jamonería", detalla Tomás.
La experiencia de compra se potenció en 2008 con la incorporación de barras de degustación dentro de las tiendas, convirtiendo la adquisición del producto en un verdadero recorrido gastronómico. Este concepto innovador permitió que la marca creciera rápidamente y, en 2016, abriera sus primeros locales fuera de España, en aeropuertos y en México, consolidando su presencia internacional.

En Argentina, el desembarco de Enrique Tomás estuvo a cargo de Marcelo Scocco, empresario de 53 años con experiencia en retail. "Mandé mails durante tres meses todos los días hasta que me dijeron: ‘Bueno, ¿qué quiere este muchacho?’", relata. Su primera tienda abrió tres meses antes de la pandemia y, a pesar de las dificultades económicas locales, logró no solo mantenerse, sino crecer. Actualmente, la marca cuenta con dos locales, un canal online, presencia en supermercados y un plan de expansión sólido que proyecta cerrar 2025 con 600 millones de pesos en facturación.
El modelo de franquicia no es sencillo ni económico. "La inversión es importante. Yo calculo que con USD 100.000, con mercadería incluida, se puede arrancar", explica Scocco. Albert Tomás, por su parte, define el perfil ideal para nuevos franquiciados: "Personas profesionales, con experiencia operando negocios, que hayan gestionado equipos y comprendan lo que significa llevar adelante una empresa. Si además tienen experiencia en restauración o retail, es el perfil perfecto".
La estrategia en Argentina se centra en ofrecer una experiencia premium. "El jamón lo probás en el local, te damos una degustación, y ahí decidís", comenta Scocco. Este enfoque boutique ha permitido que un producto exclusivo se posicione con éxito en el mercado local, mostrando que incluso en entornos desafiantes, la cultura gastronómica española puede transformarse en un negocio rentable y de alto nivel.
Con tiendas en México, Perú, Chile, Andorra y aeropuertos internacionales, Enrique Tomás continúa su expansión global, demostrando que la combinación de tradición, innovación y experiencia de compra puede convertir un clásico español en una franquicia de alcance mundial.
Fuente: El Cronista
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