El locro también es ecuatoriano: cómo se transforma este plato y qué lo diferencia del resto de la región

Una receta con raíces prehispánicas adopta distintas formas en la región y en Ecuador se mantiene vigente en la mesa diaria.

El locro también es ecuatoriano: cómo se transforma este plato y qué lo diferencia del resto de la región

El locro suele asociarse a celebraciones específicas en algunos países, pero su historia es mucho más amplia y diversa. Este plato, nacido en la región andina mucho antes de la conformación de los Estados actuales, evolucionó con el tiempo hasta convertirse en una preparación con múltiples identidades. En Ecuador, lejos de vincularse a una fecha puntual, forma parte de la vida cotidiana y mantiene una fuerte presencia en la gastronomía local.

A diferencia de otras tradiciones donde el calendario define su consumo, en territorio ecuatoriano el locro se posiciona como una opción habitual, especialmente en jornadas frescas. Su preparación más representativa, el locro de papa, combina ingredientes simples con técnicas que priorizan el sabor y la textura cremosa.

El locro en Ecuador: una tradición cotidiana con identidad propia

En ciudades como Quito, el locro de papa se consolidó como uno de los platos más reconocidos. Se trata de una sopa espesa elaborada a base de papas, queso y un sofrito inicial que incluye cebolla, ajo, comino y achiote. La receta logra una consistencia cremosa gracias al aplastado parcial de las papas durante la cocción.

Además de su versión clásica, existen variantes regionales que incorporan ingredientes como maíz, maní o incluso mariscos. Otra preparación destacada es el yaguarlocro, que suma menudencias y sangre frita, lo que refuerza su carácter tradicional.

Este plato puede servirse como entrada o como comida principal y suele acompañarse con palta, cilantro y ají, elementos que intensifican su perfil de sabor.

Un origen compartido con múltiples interpretaciones

Aunque hoy cada país le imprime su sello, el locro tiene un punto de partida común en las culturas andinas prehispánicas. Ingredientes como el maíz, la papa y el zapallo constituían la base de una comida pensada para alimentar a grandes grupos mediante cocciones prolongadas.

Con el paso del tiempo, esa estructura inicial se adaptó a los recursos y costumbres de cada región. Así surgieron versiones muy distintas entre sí, tanto en textura como en ingredientes y ocasiones de consumo.

Perú y Bolivia: otras formas de entender el locro

En Perú, el locro adopta un formato más cercano al de una sopa. “En Perú sí hay locro. Yo soy de la zona del centro de Perú, la provincia se llama Huánuco. Ahí sí se hace locro, pero es bastante diferente al de acá”, explicó Vilma Tucto, dueña del restaurante Sol del Perú en Tucumán.

“Se basa en el uso de carne, puede ser carne de cordero o puede ser gallina, que es lo que más habitualmente se utiliza. Como tenemos en Perú una gran variedad de papas, cada variedad tiene un color y sabor distinto y eso le da un toque especial a las comidas”, afirmó.

“Es una sopa, con varios trocitos de papa, el caldo y la carne”, indicó.

“Se prepara generalmente en fechas festivas católicas. En enero, por ejemplo, hay mucha festividad por el Niño Jesús y Reyes Magos”, señaló. También aclaró que el 1 de mayo no tiene una asociación directa con este plato. “En el Perú también se celebra el Día del Trabajador, pero por lo general en cada zona van con sus platos típicos de la región”, sostuvo.

En Bolivia, la preparación también se distancia de la idea de guiso espeso. “En Bolivia existe el locro pero es muy diferente al argentino”, afirmó Alejandra Ramírez, cocinera e integrante de la colectividad boliviana en Tucumán.

“Es un caldo que lleva zapallo, papa y choclo como base”, explicó. El plato puede incluir carne, aunque eso modifica su denominación. “La diferencia es que cuando se le pone carne se llama "carbonada"”, precisó.

“Se hace comúnmente en Semana Santa y cuaresma. No es una comida que elijamos comer para el 1 de mayo”, indicó.

“Por ejemplo, en Potosí se hace una comida típica como la "kalapurka", pero no es una regla”, añadió.

Más que una receta, una expresión cultural

El recorrido por Ecuador, Perú y Bolivia permite entender que el locro no responde a una única fórmula. Cada país lo resignifica según su cultura, sus ingredientes disponibles y sus hábitos de consumo.

En Ecuador, esa adaptación lo convirtió en un plato cotidiano que atraviesa generaciones. Más allá de las diferencias, todas las versiones comparten un mismo origen y una función esencial: reunir a las personas alrededor de la comida.

NoticiasD

30 Abril 2026