
Con dos períodos consecutivos en la Cámara de Representantes, Wadith Manzur Imbett se ha consolidado como una de las voces más activas, visibles y coherentes del Legislativo colombiano. Hoy, tomó una decisión y es dar el un nuevo paso hacia el Senado como resulta a las voces de diversos ciudadanos de Colombia que le piden ampliar su impacto a escala nacional.
Mientras buena parte del Congreso se queda en discursos, Manzur convirtió causas sociales en resultados tangibles. La Ley del PIN Gratis es quizá el ejemplo más claro: una medida que eliminó una barrera absurda para millones de jóvenes de estratos 1 y 2, quienes antes debían pagar para aspirar a un cupo en universidades públicas. Para miles de familias, esto no fue un anuncio: fue una puerta que por fin se abrió.

Manzur no solo legisló también dio la pelea. Sus debates de control político contra los abusos del ICETEX pusieron sobre la mesa prácticas que por años ahogaron financieramente a estudiantes y familias. Lo hizo con nombre propio, cifras y presión pública, sin cálculos cómodos.
Cuando el consumo de vapeadores crecía sin control, especialmente entre jóvenes, Manzur impulsó la actualización de impuestos a los cigarrillos electrónicos. Una decisión impopular para algunos sectores, pero necesaria para enviar un mensaje claro: la salud pública no puede quedar rezagada frente a modas ni intereses comerciales.
Hijo de una región con vocación agropecuaria, lideró la Ley Más Agro, orientada a regular los precios de los agroinsumos y aliviar el golpe económico que reciben los campesinos. En un país donde producir alimentos se volvió cada vez más caro, esta iniciativa puso al agricultor en el lugar que merece: el centro de la política pública.
Manzur también ha sido una de las voces más firmes contra el alza desbordada de la gasolina y denunció irregularidades en el Sisbén, alertando sobre la mala asignación de subsidios que terminan beneficiando a quienes no los necesitan, mientras los más vulnerables quedan por fuera.
El paso de Wadith Manzur al Senado responde a una realidad: sus banderas ya son nacionales y sus debates superaron el marco de una sola cámara departamental. Con una agenda clara, resultados verificables y una conexión directa con jóvenes, estudiantes, campesinos y ciudadanos de a pie, hoy se perfila como uno de los candidatos con mayor solidez para ocupar una curul en la cámara alta.
En un Congreso saturado de promesas, Wadith Manzur llega con algo poco común: hechos. Y eso, en la Colombia de hoy, no es solo noticia. Es una diferencia real.
22 Enero 2026