Villa Iris: el pueblo bonaerense donde los churros tienen su fiesta y el tiempo se detiene

Ubicado al sur de Buenos Aires, Villa Iris invita a disfrutar de una escapada rural con historia, tradición y sabores únicos

Villa Iris: el pueblo bonaerense donde los churros tienen su fiesta y el tiempo se detiene

En el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, a más de 600 kilómetros del ruido urbano, Villa Iris despliega su identidad con la serenidad típica de los pueblos rurales, paisajes abiertos y una gastronomía que se convirtió en emblema regional. Aunque pequeño, este destino sorprende por su calidez y por una propuesta tan simple como irresistible: los churros caseros.

Cada verano, los vecinos organizan la Fiesta del Churro, un evento que combina sabores, tradiciones y música en un encuentro donde turistas y locales comparten su amor por este clásico de la cocina argentina. Más allá de lo gastronómico, Villa Iris ofrece historia, arquitectura y tranquilidad para quienes buscan una pausa del ritmo acelerado.

Historia que late en sus calles

Fundado en 1900 por Hugo Stroeder, este pueblo nació como parte de un plan de colonización en tierras donadas por Federico Álvarez de Toledo. Desde entonces, Villa Iris fue moldeando su fisonomía con la llegada de inmigrantes europeos, el desarrollo agropecuario y el impulso del ferrocarril.

La Plaza San Martín, corazón del pueblo, está rodeada por construcciones históricas como la Delegación Municipal y la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, que aún conservan el espíritu sobrio y acogedor del lugar. También puede visitarse la vieja estación de tren, que evoca la importancia del ramal ferroviario en el crecimiento de la zona.

El trazado urbano fue pensado para la vida en comunidad, y esa lógica sigue vigente: las veredas anchas, las calles tranquilas y los vecinos dispuestos a conversar son parte del ADN de Villa Iris.

La calma como propuesta de valor

Caminar por Villa Iris es volver a lo esencial. No hay grandes centros comerciales ni espectáculos ruidosos. En cambio, hay casas bajas, patios arbolados y un ritmo cotidiano que invita a mirar el cielo y disfrutar sin apuro. La gastronomía local se expresa en panificados, productos de granja y por supuesto, en los churros que hicieron famoso al pueblo.

La Fiesta del Churro se realiza cada verano y reúne a emprendedores, músicos y artistas locales. La cita ya se transformó en una tradición que trasciende los límites del partido de Puan y convoca a visitantes de toda la provincia.

Cómo llegar a Villa Iris

El acceso más directo desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es en auto, tomando la Ruta Nacional N° 5 hasta Trenque Lauquen, y luego la Ruta Nacional N° 33 pasando por Bahía Blanca, para finalmente empalmar con la Ruta Provincial N° 76. Son unos 615 kilómetros que pueden recorrerse en unas ocho horas, dependiendo del tránsito.

También existen servicios de ómnibus con destino a localidades cercanas como Puan, aunque con menor frecuencia. Esta relativa distancia de los grandes centros urbanos permite que el pueblo mantenga su esencia tranquila y hospitalaria, algo cada vez más valorado por quienes eligen turismo rural.

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NoticiasD

3 Junio 2025