
En plena provincia de Buenos Aires, lejos del ruido y el ritmo acelerado, se esconde un pequeño paraje que pocos viajeros anotan en su agenda: Lozano. Este pueblo, ubicado a unos 108 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a apenas 12 de General Las Heras, invita a una pausa distinta. Su atmósfera tranquila, sus construcciones antiguas y su gente amable convierten la visita en una experiencia inolvidable, ideal para quienes buscan una escapada breve pero reparadora.
Lozano nació en 1912, en plena expansión ferroviaria, cuando el tren Belgrano Sur sumó su parada en este punto de la provincia. Desde entonces, el tiempo parece haberse detenido. Muchas de sus casas conservan la arquitectura original, y la estación de tren –que aún se mantiene en pie– funciona como una postal viva del pasado. En su época de esplendor, cerca de 900 personas habitaban el pueblo. Hoy, su población se redujo, pero quienes permanecen mantienen vivas sus costumbres y el alma de la comunidad.
Sabores caseros, historia y paz rural
Aunque chico, Lozano no se queda corto en propuestas para el visitante. Apenas se ingresa al pueblo por un camino de tierra que nace en la Ruta Provincial 40, se respira ese aire de campo que solo los lugares con historia logran conservar.
Una parada obligada es “La Tacuara”, el restaurante más conocido del lugar. Allí, Mónica –su dueña– recibe a los visitantes con platos caseros y un trato familiar. El menú cambia según la temporada, pero siempre ofrece comidas abundantes y típicas, servidas en un patio frente a la antigua estación. El lugar también organiza peñas folklóricas y pequeños encuentros culturales que enriquecen el entorno.
Otro sitio ideal para quienes buscan relajarse en contacto con la naturaleza es “El Resorte”. Este espacio ofrece alojamiento y gastronomía, perfecto para quienes quieran quedarse a pasar la noche. El entorno invita al descanso total: árboles, silencio y la posibilidad de caminar sin apuro por senderos rurales.
La vieja estación de tren conserva su estructura original y se convirtió en un atractivo en sí mismo. Muchos viajeros se acercan para tomar fotografías, conocer su historia o simplemente sentarse en sus bancos de madera a observar el atardecer.

Cómo llegar a Lozano y disfrutar del viaje
Para llegar desde la Ciudad de Buenos Aires, hay que tomar la Autopista Acceso Oeste hasta Luján, luego seguir por la Ruta Nacional 5 algunos kilómetros y empalmar con la Ruta Provincial 47. Desde allí, el camino continúa hasta La Choza y luego a Lozano. Aunque el último tramo es de tierra, se encuentra en buenas condiciones y vale cada kilómetro recorrido.
Otra opción más tranquila, aunque más lenta, consiste en tomar el tren Belgrano Sur, que conecta varios pueblos del interior bonaerense con la capital. El viaje permite apreciar los paisajes de la llanura pampeana y entrar en clima de escapada desde el primer momento.
Lozano no aparece en los rankings de los destinos turísticos más visitados, y quizás esa sea su mejor virtud. Es un pueblo que no necesita grandes atracciones para enamorar a quien lo recorra. Su historia, su gente y su sencillez hacen que muchos quieran volver.
Para quienes buscan salir de la rutina sin alejarse demasiado, este rincón escondido de Buenos Aires espera con los brazos abiertos.
NoticiasD
18 Julio 2025