
La revolución tecnológica que promete transformar nuestras formas de producir, comunicarnos y decidir, avanza a un ritmo implacable. Pero mientras algunos países compiten por liderar esta carrera, otros ni siquiera figuran en la línea de partida. América Latina, como África y gran parte del sudeste asiático, está siendo excluida -otra vez- del diseño de futuro.
La reciente nota del New York Times lo deja claro: el desarrollo de la IA está concentrado en unas pocas potencias, con datos, talento y recursos acumulados por empresas del norte global. Lo que se está automatizando no es solo el trabajo. También se está automatizando el sesgo. Y eso, para regiones como la nuestra, es una alarma.
¿Por qué? Porque si no participamos en la conversación, otros decidirán por nosotros qué problemas importan, qué soluciones valen, qué voces se escuchan.
Y ya sabemos cómo termina esa historia.
Mucho.
En noticias (d) venimos diciendo que la falta de medios locales es también una forma de exclusión. La invisibilidad territorial es prima hermana del subdesarrollo. Si no podemos contar lo que nos pasa, si no tenemos canales para amplificar nuestras experiencias, entonces no solo quedamos fuera de la agenda: quedamos fuera del modelo de mundo.
La IA no es neutral, aprende de los datos que le damos. Y si nuestros datos no están, nuestras realidades tampoco.
Hoy las grandes empresas de IA entrenan modelos con información producida en inglés, sobre países del norte, con problemas del norte. ¿Dónde están nuestras historias? ¿Dónde está el conocimiento generado desde el territorio? ¿Qué lugar tiene la experiencia de una comunidad rural en Catamarca, o una cooperativa en el conurbano, en los sistemas que supuestamente vienen a “democratizar” el acceso al saber?
No se trata solo de acceso a la tecnología. Se trata de tener voz en su construcción.
Y para eso necesitamos medios que hablen de nosotros, desde nosotros. Plataformas que documenten lo que pasa más allá de las grandes capitales. Iniciativas que entiendan que comunicar no es solo informar: es existir en el mapa cognitivo del presente.
Desde noticias (d) trabajamos para eso: para que las comunidades no sean objetos de análisis, sino sujetos narrativos. Para que no se hable de ellas en tercera persona, sino en primera.
Porque si el futuro se diseña solo desde Silicon Valley, el riesgo no es solo tecnológico: es político.
Y porque construir soberanía, en este tiempo, también implica disputar el relato con el que se entrenan las máquinas que vendrán.
Por Gonzalo Antelo
NoticiasD
4 Julio 2025