
Un equipo de especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas avanza en el desarrollo de nuevos materiales para la construcción sustentable a partir de residuos vitivinícolas y micelio de hongos. El proyecto propone reemplazar aislantes tradicionales altamente contaminantes por alternativas biodegradables con buen desempeño térmico y acústico. En este contexto, la construcción sustentable se posiciona como una de las principales líneas de innovación científica en Argentina.
La investigación utiliza desechos de la industria del vino, principalmente restos de poda de vid provenientes de una bodega de Mendoza, que se combinan con micelio para generar biomateriales de alta resistencia relativa y bajo impacto ambiental. Los especialistas destacan que este tipo de desarrollo puede reducir emisiones y mejorar la eficiencia energética en edificios. Dentro de este avance, los biomateriales emergen como una solución concreta para reducir el impacto ambiental de la industria.
El equipo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas trabaja en un proceso de biofabricación que utiliza residuos orgánicos de la industria vitivinícola como base estructural del material. Sobre esa biomasa crece el micelio de hongos, que genera una red natural de filamentos microscópicos capaz de unir y consolidar las partículas del sustrato.
Este proceso permite formar bloques sólidos con propiedades aislantes. Según los investigadores, el material resultante presenta un buen comportamiento tanto en aislamiento térmico como en absorción acústica. Además, los ensayos de laboratorio muestran que estos paneles mantienen estabilidad y resistencia en condiciones de uso habituales.
La investigadora del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Ayelén Villalba, explicó que el desarrollo se alinea con las tendencias internacionales que priorizan materiales con menor huella de carbono y menor consumo energético desde su producción.

Los investigadores comparan este nuevo desarrollo con los aislantes tradicionales utilizados en la industria de la construcción. Materiales como el poliestireno expandido, la lana de vidrio o el poliuretano dependen de recursos no renovables y requieren procesos industriales con alto consumo energético.
En contraste, los biomateriales desarrollados con residuos vitivinícolas reducen el impacto ambiental desde el origen. El proyecto apunta a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción de materiales de construcción y a mejorar la eficiencia energética de los edificios.
Los especialistas remarcan que la producción de aislantes convencionales genera una importante carga contaminante, mientras que la biofabricación permite aprovechar residuos orgánicos que antes no tenían un uso productivo. Este cambio de paradigma impulsa nuevas estrategias para una construcción sustentable más eficiente y responsable.

El potencial de estos nuevos materiales se extiende tanto a obras nuevas como a la rehabilitación de edificios existentes. Los investigadores sostienen que los paneles podrían utilizarse en paredes, techos y sistemas de aislación interior para mejorar el rendimiento térmico y acústico de viviendas, oficinas e infraestructuras urbanas.
El uso de estos biomateriales también permitiría reducir el consumo energético en calefacción y refrigeración, lo que impacta directamente en el gasto energético de los hogares y en la huella ambiental de las ciudades.
Desde el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas destacan que este tipo de desarrollos abre la puerta a una transición hacia modelos constructivos más sostenibles, donde los residuos industriales se transforman en recursos productivos con alto valor agregado.
Con estos avances, la investigación argentina se posiciona en la frontera de la innovación en materiales sustentables, con un enfoque que combina ciencia, economía circular y nuevas tecnologías aplicadas a la industria de la construcción.
Con información de NA
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23 Junio 2026