
El megaproyecto que planeaba transformar la emblemática zona rocosa de Punta Ballena en un desarrollo inmobiliario con 29 edificios, 320 viviendas y múltiples servicios quedó en suspenso tras el rechazo del Ministerio de Ambiente a la solicitud de autorización ambiental previa.
El ambicioso plan incluía piscinas, estacionamientos para 462 vehículos, calles internas y otras comodidades en un terreno privado, y ya había obtenido el visto bueno de la Junta Departamental de Maldonado. Sin embargo, el ministerio concluyó que el proyecto no cumple con los estándares necesarios para preservar el ecosistema de la zona.
En la resolución emitida, Ambiente argumentó que la ubicación del proyecto se encuentra en una categoría de suelo urbano no consolidado, caracterizada por una alta sensibilidad ambiental debido a su fragilidad ecosistémica. Según los técnicos, tanto la construcción como la ocupación de los edificios podrían generar impactos ambientales significativos, incluyendo daños irreversibles a la biodiversidad y modificaciones permanentes al paisaje.
El informe también destacó que las medidas de mitigación propuestas por los desarrolladores fueron consideradas insuficientes y no lograban reducir adecuadamente los riesgos asociados. Además, se señaló que el aumento de tránsito vehicular que el proyecto implicaría agravaría los problemas ya existentes, especialmente durante la temporada alta, afectando la calidad de vida en la zona.
Otro elemento clave para el rechazo fue la respuesta de la comunidad. Durante el proceso de evaluación, se registraron numerosas objeciones de residentes y especialistas, que participaron activamente en instancias públicas. Estas opiniones pusieron de manifiesto una percepción social mayoritariamente contraria al desarrollo inmobiliario, sumando un peso adicional a la resolución del ministerio.
Ezequiel Carballo, empresario argentino y principal impulsor del proyecto, había expresado en julio de 2024 que, en caso de no obtener la autorización, no iniciaría acciones legales personalmente. âSi no se aprueba, pondré los terrenos a la venta. Seguramente alguien interesado en litigar continuará con el procesoâ, declaró en su momento.
Con esta decisión, el futuro del proyecto queda en la incertidumbre, marcando un precedente sobre la prioridad de la preservación ambiental frente a desarrollos urbanos en áreas sensibles.
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4 Febrero 2025