
Mantener una casa ordenada no siempre requiere largas jornadas de limpieza o grandes reorganizaciones. La filosofía de Marie Kondo, creadora del método KonMari, propone incorporar pequeños hábitos cotidianos que ayuden a evitar la acumulación y conservar espacios más funcionales.
La especialista japonesa popularizó una forma de organizar basada en revisar las pertenencias, conservar aquello que tiene valor para la persona y asignar un lugar determinado a cada objeto.
Uno de los principios básicos del orden es evitar que las cosas queden “sin casa”. Cuando cada elemento tiene un sitio definido, guardar algo después de usarlo se vuelve una acción automática y evita que se formen acumulaciones.
El objetivo no es limpiar constantemente, sino reducir la cantidad de decisiones pendientes durante el día.
En lugar de esperar a que el desorden se acumule, dedicar unos minutos al final del día puede marcar la diferencia. Ordenar una mesa, acomodar ropa o guardar objetos fuera de lugar ayuda a mantener los ambientes equilibrados.
Estas rutinas breves permiten que la organización sea parte de la vida cotidiana y no una tarea pesada.
El método KonMari plantea revisar las pertenencias y preguntarse si realmente cumplen una función o generan satisfacción. La idea es evitar guardar cosas por costumbre o por el clásico “por si algún día lo necesito”.
Aplicar este criterio en ropa, papeles, cocina o cajones permite liberar espacio y simplificar los ambientes.
Una de las características del método de Marie Kondo es organizar por categorías: ropa, libros, documentos, objetos variados y recuerdos, en lugar de limitarse a ordenar habitación por habitación.
Esto ayuda a detectar cuántos objetos similares existen en diferentes lugares de la casa y facilita decidir qué conservar y qué descartar.

Los microhábitos no buscan alcanzar una casa perfecta, sino crear un sistema sostenible. Con acciones simples y repetidas, el orden puede incorporarse a la rutina diaria y reducir la sensación de caos en el hogar.
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17 Junio 2026