
El gobierno de Venezuela anunció la puesta en marcha de nuevas medidas de prevención en aeropuertos y puertos para controlar el ingreso de pasajeros provenientes de regiones donde se registran brotes activos de ébola. La iniciativa forma parte de una estrategia de vigilancia epidemiológica destinada a reducir riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta sanitaria.
La decisión se produce luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara una emergencia de salud pública de importancia internacional por el avance de la enfermedad en países africanos como la República Democrática del Congo y Uganda, donde circula la cepa Bundibugyo del virus.
El ministro de Salud de Venezuela, Carlos Alvarado, explicó que el Plan Nacional de Preparación y Respuesta comenzará a aplicarse en los principales puntos de entrada al país y seguirá los lineamientos internacionales establecidos para este tipo de emergencias.
Desde la cartera sanitaria remarcaron que, por el momento, las posibilidades de transmisión dentro del territorio venezolano son reducidas. No obstante, señalaron que se realiza un seguimiento permanente de la situación epidemiológica internacional para detectar cualquier cambio en el comportamiento del brote.
Alvarado también se refirió a las versiones sobre posibles casos sospechosos detectados en otros países de América y sostuvo que, hasta ahora, "no se han notificado oficialmente casos confirmados en ningún país del continente americano".
Además del Ministerio de Salud, participan de las tareas de prevención organismos vinculados al transporte y a las relaciones exteriores, que mantienen activos los sistemas de vigilancia y notificación de riesgo.
Las medidas anunciadas profundizan acciones que Venezuela ya había comenzado a implementar durante mayo, cuando reforzó los controles epidemiológicos en terminales aéreas y marítimas mientras actualizaba sus protocolos de actuación.
Especialistas y organismos sanitarios han recomendado prestar especial atención a los viajeros procedentes de áreas afectadas, debido a que el período de incubación del virus puede extenderse por varias semanas.
Actualmente no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico para la cepa Bundibugyo. Según la OMS, esta variante presenta una tasa de letalidad estimada de entre el 30% y el 50%, mientras que el riesgo continúa siendo elevado en África subsahariana y bajo a escala global.
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2 Junio 2026