
El Banco Mundial ajustó a la baja sus estimaciones sobre la evolución de la economía uruguaya y anticipó un escenario de expansión más moderada en los próximos años. Las nuevas proyecciones ubican el crecimiento en 1,6% para 2026 y en 1,9% para 2027, cifras que reflejan un menor dinamismo tanto a nivel local como regional.
El recorte implica una reducción significativa frente a las previsiones anteriores del organismo, que proyectaban un incremento del Producto Interno Bruto del 2,2% para ambos años. De esta manera, el nuevo cálculo se distancia de las metas oficiales incluidas en el Presupuesto y también de las expectativas del Poder Ejecutivo.
Las estimaciones del Banco Mundial se acercan más a los pronósticos de analistas privados relevados por el Banco Central del Uruguay. En la última Encuesta de Expectativas Económicas, los especialistas anticipaban un crecimiento cercano al 1,61% para este año, mientras que el Comité de Expertos había estimado previamente una expansión del 1,8%.
El informe también evaluó el desempeño esperado para América Latina y el Caribe. Según el organismo, la región crecería 2,1% este año y alcanzaría el 2,4% en 2027. Con estos números, Uruguay se ubicaría por debajo del promedio regional en ambos períodos, luego de haber registrado un avance del 1,8% en 2025.
Entre los países con mejores perspectivas aparecen Paraguay, con proyecciones del 4,4% y 4,2%, y Argentina, con 3,6% y 3,7%. También se ubican por encima Perú, Ecuador, Chile y Colombia. En tanto, Brasil, México y Bolivia muestran desempeños más moderados o desiguales según el año analizado.
Los autores del reporte señalaron que el escenario económico se mantiene condicionado por factores externos. Entre ellos, destacaron los elevados costos de financiamiento, la debilidad de la demanda global y presiones inflacionarias vinculadas a la incertidumbre geopolítica, elementos que impactan sobre la inversión y la generación de empleo.
En ese marco, la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, sostuvo: "Cuenta con los activos —y la capacidad de reforma— para lograr mucho más. La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad".
El documento también advirtió que la inversión privada continúa limitada por el contexto internacional. “sigue siendo débil, ya que las empresas se muestran cautelosas ante un entorno externo difícil en el que se espera que las tasas de interés mundiales se mantengan elevadas, el crecimiento en las economías avanzadas y en China se desacelera, y la incertidumbre en la política comercial persiste”.
Además, el informe remarcó que “Las tensiones geopolíticas, incluido el conflicto en el Medio Oriente, han agravado el desafío al elevar los precios de la energía e introducir riesgos inflacionarios que podrían retrasar la flexibilización monetaria”.
Según el organismo, estas condiciones agregan presión sobre los gobiernos con márgenes fiscales acotados, ya que los altos niveles de deuda y el incremento en los pagos de intereses reducen la capacidad para destinar recursos a infraestructura y políticas sociales.
El Banco Mundial también abordó la posibilidad de avanzar con políticas industriales para mejorar la productividad. El economista jefe del Grupo Banco Mundial para América Latina y el Caribe, William Maloney, señaló: "Para que América Latina y el Caribe aumente el crecimiento y diversifique sus economías, las políticas industriales o de productividad necesitan invertir en la base: habilidades, apertura e instituciones sólidas, las condiciones que permiten a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crecer".
Entre las recomendaciones, el informe destaca mejorar la formación educativa y técnica, ampliar el acceso al financiamiento, profundizar la integración comercial y fortalecer las instituciones para diseñar políticas que impulsen la competitividad y el crecimiento a largo plazo.
NoticiasD
8 Abril 2026