
El Perú atraviesa una profunda crisis de confianza institucional que afecta tanto al Estado como al sector privado. Así lo refleja el informe Edelman Trust Barometer 2026, que ubicó al país dentro de una “zona de desconfianza estructural”, con bajos niveles de credibilidad en las principales instituciones.
Según el relevamiento presentado en la Universidad del Pacífico, el índice general de confianza en Perú alcanzó apenas 45 puntos, evidenciando una percepción negativa sostenida sobre el funcionamiento institucional del país.
Los datos muestran que el Gobierno es la institución peor valorada por los ciudadanos, con apenas 32 puntos de confianza. Los medios de comunicación registraron 44 puntos, las ONG 48 y las empresas 57, aunque estas últimas tampoco lograron consolidarse como actores plenamente confiables.
El informe advierte que la desconfianza ya no es un fenómeno coyuntural, sino un problema estructural vinculado con la percepción de desigualdad, falta de representación y crisis política permanente.
La situación se da en un contexto marcado por tensiones electorales, denuncias de irregularidades y cuestionamientos a organismos públicos como la Oficina Nacional de Procesos Electorales y el Jurado Nacional de Elecciones. Diversos análisis señalaron que la falta de respuestas claras y la mala comunicación institucional profundizaron el escepticismo ciudadano.
Incluso sectores empresariales agrupados en la CONFIEP reclamaron explicaciones tras los problemas registrados en la primera vuelta electoral de 2026.
Uno de los puntos más preocupantes del estudio es la brecha de confianza entre sectores sociales. En Perú, la diferencia entre ciudadanos de mayores y menores ingresos alcanza 21 puntos, reflejando experiencias muy distintas respecto al funcionamiento del sistema institucional.
Además, solo el 32% de los peruanos cree que la próxima generación vivirá mejor que la actual, mientras crecen sentimientos de frustración y agravio social.
El informe sostiene que, en otros países de América Latina, las empresas lograron mantener mejores niveles de confianza que los gobiernos y funcionar como factores de estabilidad. Sin embargo, en Perú el sector privado todavía se encuentra en una posición frágil y enfrenta el desafío de fortalecer su legitimidad social.
Especialistas consideran que las compañías deberán asumir un rol más activo en temas vinculados con empleo, innovación, sostenibilidad y desarrollo social para recuperar credibilidad y contribuir a reconstruir la confianza pública.
NoticiasD
26 Mayo 2026