
El tiempo es crucial en el proceso que va desde la donación de órganos hasta el trasplante, siendo determinante para salvar vidas. El reciente operativo en Ciudad del Este para la donación de órganos, que permitió el trasplante cardíaco de María Luján y benefició a otras personas, ilustra la complejidad de este proceso una vez que se identifica un potencial donante diagnosticado con muerte encefálica.
La distancia no representó un obstáculo para la logística, que incluyó el uso de un avión de las Fuerzas Militares y el acompañamiento policial de ambulancias hacia el hospital. Hasta la fecha, se han realizado solo dos trasplantes cardiacos en el año.
Cuando se identifica un potencial donante de órganos en los servicios de terapia intensiva de los hospitales, se inicia una cadena de procedimientos logísticos y quirúrgicos, conocida como procuración, que culmina con el trasplante, explicó el doctor Hugo Espinoza, director del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT).
«El potencial donante es aquel que se encuentra en la terapia intensiva. La muerte cerebral o muerte encefálica se diagnostica en este entorno en pacientes que están intubados, dependen de un ventilador y son monitoreados constantemente», explicó el doctor Espinoza. Este grupo de pacientes incluye a aquellos que han sufrido un accidente cerebrovascular debido a hemorragias o isquemias, así como a quienes han experimentado un traumatismo craneal, y en raras ocasiones, a aquellos con tumores cerebrales.
El doctor Espinoza señaló que estas condiciones provocan una hinchazón en el cerebro, conocida como edema cerebral. Cuando la evolución es desfavorable, la presión intracraneal aumenta tanto que impide que la sangre llegue al cerebro a través de las arterias. Como resultado, «cualquier órgano que no reciba irrigación sanguínea comienza a morir, al igual que cualquier parte del cuerpo, ya sea un dedo, el corazón o cualquier otro. Eso es lo que ocurre en la muerte cerebral, y es probablemente lo más difícil de entender para las personas, ya que es un proceso irreversible».
Después de confirmar la muerte encefálica, el siguiente paso crucial es abordar a la familia del paciente. Se realiza una entrevista familiar, donde se explica nuevamente el concepto de muerte encefálica y se inicia la conversación sobre la donación de órganos. Sin embargo, este proceso puede ser difícil, ya que la familia puede estar en estado de shock y negación. Se busca empatizar con ellos y comprender sus reacciones, y en algunos casos se pospone la conversación para un momento más adecuado.
Si la familia está de acuerdo con la donación, se documenta su consentimiento. Luego, se procede a realizar análisis de los órganos y se lleva a cabo la ablación, el traslado del órgano y finalmente el trasplante. Durante este proceso, se utilizan líquidos especiales para preservar los órganos, que son costosos. Para el transporte de los órganos, se cuenta con el apoyo de aviones de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional para asegurar un traslado rápido y seguro hasta el hospital, donde se realizará el trasplante y se dará una nueva oportunidad de vida.
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10 Junio 2024