
Venezuela confirmó que participará en las audiencias convocadas por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el marco de la disputa con Guyana por el territorio del Esequibo. Sin embargo, el Gobierno dejó en claro que su presencia no implica reconocer la autoridad del tribunal ni aceptar sus eventuales fallos.
El proceso judicial se desarrollará desde el 4 de mayo en La Haya, donde ambas naciones expondrán sus argumentos sobre una controversia histórica que involucra una extensa región rica en recursos naturales. Desde Caracas remarcaron que su objetivo será fijar posición ante la comunidad internacional sin convalidar el proceso.
"Venezuela acude a estas audiencias sólo para mostrar ante el mundo la verdad sobre los derechos que desde su nacimiento le corresponden sobre el territorio de la Guayana Esequiba", afirmó el Gobierno en un comunicado difundido por el canciller Yván Gil.
Las autoridades venezolanas reiteraron que la única salida legítima al conflicto se encuentra en el Acuerdo de Ginebra de 1966, firmado con el Reino Unido antes de la independencia de Guyana. Según Caracas, ese instrumento establece el marco para alcanzar una solución consensuada entre las partes.
"Este tratado internacional es el marco normativo que debe ser cumplido de buena fe, con el objeto de poner fin a la controversia territorial mediante un arreglo práctico, aceptable y satisfactorio para ambas partes", sostuvo el Ejecutivo, que además remarcó que "jamás" renunciará al territorio en disputa.
En ese sentido, cuestionaron que la causa haya sido impulsada de manera unilateral por Guyana, país que actualmente administra el Esequibo y que busca una validación jurídica internacional de su soberanía.
Por su parte, Guyana llevó el caso ante la CIJ en 2018 con el objetivo de que se ratifique la validez del Laudo Arbitral de París de 1899, que fijó la frontera a su favor. Ese fallo es desconocido por Venezuela desde 1962, cuando lo declaró nulo.
Durante las audiencias, el canciller guyanés, Hugh Hilton Todd, advirtió que el litigio pone en juego cerca del 70% del territorio de su país. “Esto ha sido una mancha en nuestra existencia desde nuestros inicios como Estado soberano", expresó ante los jueces.
El Esequibo, una región de unos 160.000 kilómetros cuadrados, concentra importantes recursos como oro, diamantes, madera y potenciales reservas petroleras en áreas cercanas. Esa riqueza estratégica explica la persistencia de un conflicto que se arrastra desde fines del siglo XIX.
La disputa se remonta al laudo de 1899, que otorgó la soberanía del territorio a la entonces Guayana Británica. Venezuela sostiene que esa decisión fue producto de maniobras irregulares y acuerdos entre potencias extranjeras.
Tras décadas de tensiones y mediaciones sin éxito, Guyana acudió a la justicia internacional. En 2020, la CIJ determinó que tenía competencia para analizar el caso, pese a las objeciones venezolanas. Desde entonces, el proceso avanzó hasta las audiencias actuales.
Mientras Guyana defiende la vía judicial como mecanismo definitivo para resolver el conflicto, Venezuela mantiene su rechazo histórico a la jurisdicción del tribunal y apuesta a una negociación directa basada en acuerdos previos.
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4 Mayo 2026