Según un estudio de la UBA, el salario mínimo perdió más de un tercio de su poder de compra

La caída también repercute en jubilaciones, becas y otros beneficios que toman este indicador como referencia.

Según un estudio de la UBA, el salario mínimo perdió más de un tercio de su poder de compra

El salario mínimo, vital y móvil atraviesa uno de los momentos de mayor deterioro de las últimas décadas. Así lo refleja un estudio elaborado por un investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que concluyó que el ingreso mínimo legal acumuló una fuerte pérdida de capacidad de compra y que hoy se encuentra incluso por debajo de los niveles registrados durante la crisis económica y social de 2001.

De acuerdo con el informe, el salario mínimo vigente alcanza los $367.800 y sufrió una caída real del 39,3% entre 2023 y 2026. El trabajo sostiene que, para recuperar el poder adquisitivo que tuvo en sus mejores años, el monto actual debería multiplicarse por tres.

La investigación fue desarrollada por Ángel Cerra, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, quien analizó la evolución histórica de este indicador desde su creación, en 1964, hasta la actualidad.

Un ingreso mínimo cada vez más alejado de su mejor momento

Según el análisis, el punto más alto del salario mínimo se registró en 2011. Actualizado a valores actuales, ese ingreso tendría un poder de compra equivalente a $1.059.903. Comparado con esa referencia, el nivel vigente muestra una caída del 66,2%.

Para Cerra, el deterioro acumulado transformó profundamente el rol que originalmente tenía esta herramienta dentro del mercado laboral. El especialista recordó que fue creada para garantizar una remuneración básica a quienes ingresaban al empleo formal y servir como punto de partida para el desarrollo de una carrera laboral.

“Era el piso de entrada que cobraba un trabajador y después las categorías superiores recibían remuneraciones más altas”, afirmó el investigador.

Sin embargo, considera que las transformaciones económicas y laborales modificaron ese esquema y redujeron la relevancia práctica del salario mínimo como referencia salarial.

El impacto sobre jubilaciones, becas y programas sociales

Más allá de su influencia sobre los trabajadores registrados, el estudio destaca que el salario mínimo mantiene una importancia central porque funciona como parámetro para múltiples prestaciones establecidas por ley.

Entre ellas se encuentran determinadas jubilaciones, programas sociales, becas educativas y distintos beneficios estatales cuyos requisitos o montos están vinculados directamente a este indicador.

“Si se aumentara el salario mínimo, esas jubilaciones tendrían que subir inmediatamente por ley”, sostuvo Cerra.

El investigador remarcó que cualquier retraso en la actualización del salario mínimo también repercute sobre estas prestaciones, afectando a millones de personas que dependen de ellas para complementar sus ingresos.

“Nadie cobra ese salario y quedó en un dibujo”

Durante el análisis, Cerra aseguró que el salario mínimo perdió capacidad para actuar como referencia real dentro del mercado laboral argentino.

“Nadie cobra ese salario y quedó en un dibujo”, afirmó.

Según explicó, incluso en actividades reguladas por convenios específicos, como el trabajo en casas particulares, las remuneraciones suelen ubicarse por encima del piso salarial fijado oficialmente.

El especialista también señaló que la pérdida de poder adquisitivo del salario mínimo no es exclusiva de la actual administración nacional. A su entender, distintos gobiernos aplicaron estrategias similares para evitar que la actualización automática de ingresos vinculados a este indicador generara mayores compromisos fiscales.

“Este gobierno fue el más decidido en ese accionar, pero otros gobiernos también hicieron cosas parecidas porque el problema existe”, expresó.

Desarrollo económico y políticas de largo plazo

Durante la presentación de las conclusiones del estudio, Cerra también se refirió a los desafíos del crecimiento económico argentino y cuestionó algunas proyecciones sobre el impacto laboral de sectores como la minería y la energía.

Según indicó, si bien estas actividades pueden generar importantes ingresos para el país, no necesariamente producen una demanda masiva de trabajadores ni movimientos migratorios de gran magnitud.

Como ejemplo de aprovechamiento de recursos naturales, mencionó el caso de Noruega, donde parte de la renta petrolera se destina a fondos de inversión destinados a sostener la estabilidad económica y financiar políticas públicas a largo plazo.

Asimismo, destacó la continuidad que logró el desarrollo de Vaca Muerta a través de distintos gobiernos, y consideró que los procesos de crecimiento requieren acuerdos sostenidos más allá de los cambios políticos.

Por último, defendió el rol de la Universidad de Buenos Aires en la formación profesional y la producción científica, y planteó la necesidad de debatir mecanismos que permitan fortalecer su financiamiento sin perder el respaldo social que mantiene desde hace décadas.

Fuente: Infobae

Salario MínimoUBA

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10 Junio 2026