
Río Negro avanza hacia una nueva etapa de su matriz energética, combinando hidrocarburos no convencionales, GNL y empleo local para convertirse en un actor clave en el mercado global.
Río Negro, tradicionalmente un actor secundario en la producción de hidrocarburos, está entrando en una etapa que puede redefinir su rol en la matriz energética argentina. Con producciones crecientes de petróleo y gas y los primeros desarrollos de hidrocarburos no convencionales, la provincia se posiciona estratégicamente para la exportación global de energía.
En 2024, la provincia produjo 20.200 barriles de petróleo por día, superando los 23.000 barriles diarios en diciembre, y bloques como Agua Salada y Fernández Oro aportan cerca de un millón de metros cúbicos de gas diarios.
A esto se suman pozos piloto de shale con registros de hasta 23.900 m³ diarios de gas, consolidando la entrada de Río Negro en el terreno de los hidrocarburos no convencionales.
El motor de esta transformación es la formación Vaca Muerta, uno de los mayores reservorios de shale gas y shale oil del mundo. Desde el subsuelo rionegrino se proyecta la exportación de GNL mediante unidades flotantes de licuefacción (FLNG) frente al Golfo San Matías.
Para esto se construirá un gasoducto de 600 km que conectará Vaca Muerta con la costa rionegrina, junto al oleoducto Vaca Muerta–Punta Colorada (VMOS) para exportación de crudo desde Sierra Grande.
Río Negro implementó el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y la Ley 80-20, que prioriza empleo local y participación de pymes en proyectos de GNL y Vaca Muerta. Solo la construcción de gasoductos y licuefacción generará más de 15.000 empleos directos e indirectos en los próximos cuatro años, con salarios de calidad y derrame económico en comercios locales.
Se estima que la inversión total podría superar 30.000 millones de dólares, transformando a la provincia en protagonista de la exportación energética y no solo receptora de regalías. Las arenas silíceas locales, que abastecen el 40 % del fracking en la Cuenca Neuquina, y la infraestructura portuaria y vial, completan el engranaje estratégico.
El GNL es clave en la transición energética global, ofreciendo menores emisiones que carbón y fuel-oil. Argentina podría aportar 3 % del mercado mundial de GNL en los próximos años, con mercados naturales en Brasil, Europa y Asia, diversificando sus clientes y fortaleciendo su posición geopolítica.
El desarrollo energético rionegrino exige:
El éxito dependerá tanto de factores técnicos como de consensos políticos y previsibilidad institucional.
Río Negro combina recursos estratégicos, ubicación geográfica, logística portuaria y empleo local para consolidar una matriz energética diversificada, que integra hidrocarburos no convencionales con energías renovables.
Si se mantiene la planificación, el control ambiental y reglas claras, la provincia podría ser recordada como el puente entre Vaca Muerta y los mercados globales de energía limpia, generando empleo calificado, divisas y desarrollo regional.
NoticiasD
6 Noviembre 2025