
Apenas dos meses después de que el Ministerio de Salud (Minsa) declarara una alerta epidemiológica por el riesgo de ingreso de enfermedades respiratorias desde el extranjero, Perú se convirtió en el primer país de Latinoamérica en recibir las vacunas contra la influenza para la temporada 2026.
La medida se enmarca en un contexto de vigilancia intensificada. El pasado 14 de diciembre, el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú) advirtió sobre el aumento global de brotes de influenza estacional A (H3N2) y de gripe aviar de alta patogenicidad, lo que encendió las alertas sanitarias ante una posible expansión regional.
La llegada de las vacunas fue coordinada a través del Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y contempla un total de 8,2 millones de dosis, diseñadas específicamente para las cepas que circularán este año en el hemisferio sur.
Del total, 6 millones corresponden a fórmulas para adultos, mientras que 2,2 millones son dosis pediátricas.
El ministro de Salud, Luis Quiroz, remarcó que ser el primer país de las Américas en recibir este lote representa un “privilegio” para fortalecer la protección de los grupos más vulnerables. El primer envío fue de 537.600 dosis, arribó el 13 de febrero y dio inicio a un cronograma de entregas progresivas que finalizará el 23 de marzo.
La alerta epidemiológica emitida en diciembre establecía que las Diris, Diresas y Geresas debían reforzar la vigilancia y optimizar los diagnósticos en todo el país. Con las vacunas ya en territorio peruano, el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares) iniciará la distribución inmediata para avanzar desde la vigilancia activa hacia la inmunización directa en establecimientos de salud.
El esquema nacional mantendrá la prioridad sobre los sectores con mayor riesgo de complicaciones, tal como estableció la alerta epidemiológica:
La influenza es una infección viral que puede agravarse rápidamente si no se detecta y trata a tiempo. Desde el Minsa recomendaron prestar especial atención a síntomas como fiebre alta persistente, tos intensa con dolor torácico o sensación de opresión, y signos que podrían indicar afectación respiratoria baja.
También se consideran señales graves la dificultad para respirar (disnea), el decaimiento marcado y la deshidratación. Las autoridades sanitarias señalaron que, si los síntomas no mejoran en 48 horas o se agravan repentinamente, se debe acudir de inmediato al centro de salud más cercano.
La atención médica temprana es clave para prevenir cuadros severos como neumonía o insuficiencia respiratoria, especialmente en niños pequeños, adultos mayores y pacientes con enfermedades preexistentes.
NoticiasD
13 Febrero 2026