
La medida forma parte de un plan de lucha más amplio que prevé nuevas semanas completas de cese de actividades y una movilización federal en abril.
El paro convocado por el Frente Sindical de las Universidades Nacionales se hizo visible este lunes en la Plaza Houssay, uno de los principales corredores universitarios de la ciudad, donde la actividad académica se vio fuertemente reducida en el inicio del cuatrimestre de la Universidad de Buenos Aires.
La medida de fuerza dejó una escena inusual: aulas cerradas, pocos estudiantes circulando y clases suspendidas en varias facultades. En paralelo, docentes, no docentes y estudiantes realizaron un corte de tránsito frente a la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en la intersección de Puan y la Avenida Rivadavia.
Entre las facultades de Ciencias Económicas y Medicina de la UBA, la mañana transcurre con un ritmo mucho más calmo que el habitual para un lunes de cursada. Algunos estudiantes se acercaban para confirmar si había clases, aunque rápidamente se enteraban de que las cursadas no se dictaban.
En la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, las aulas permanecen cerradas y los pasillos muestran escaso movimiento. En la Facultad de Medicina de la UBA la escena fue similar: varios alumnos llegaron para consultar por actividades, aunque la mayoría de las cátedras adhirió al paro.
“Vine a ver si había alguna comisión o práctica porque recién empieza el cuatrimestre y todavía no sabíamos bien qué pasaba”, contó Tomás Iuzzi, estudiante de primer año de Medicina. “Pero nos dijeron que hoy no hay cursadas”.
Martina Ponse, que cursa el ciclo biomédico, explicó que se acercó para despejar dudas. “Vine más que nada para ver si había algún aviso, pero nos confirmaron que las clases están suspendidas”, señaló.
La protesta forma parte de un conflicto que se arrastra desde 2024 y que impacta sobre más de dos millones de estudiantes de universidades públicas en todo el país. Los gremios denuncian una pérdida del poder adquisitivo cercana al 40% en los salarios docentes durante los últimos dos años y reclaman la reapertura de paritarias.
También cuestionan la falta de aplicación plena de la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, sancionada por el Congreso en octubre de 2025 tras un extenso debate legislativo. La norma establece la recomposición salarial de docentes y no docentes, la actualización de becas estudiantiles y partidas específicas para gastos de funcionamiento, hospitales universitarios y actividades de ciencia y técnica.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, su impacto fiscal equivale al 0,23% del PBI. Sin embargo, la implementación quedó trabada luego de que el Gobierno suspendiera su aplicación mediante un decreto al momento de promulgarla.
El Consejo Interuniversitario Nacional presentó una medida cautelar y en diciembre la Justicia ordenó su aplicación inmediata. El Ejecutivo apeló esa decisión e intentó apartar al juez que interviene en la causa, aunque la Cámara rechazó ese planteo recientemente.
El secretario general de Feduba, Pablo Perazzi, aseguró que la medida tuvo un alto nivel de adhesión.
“La adhesión hoy es total porque confluyen todas las federaciones de trabajadores docentes y no docentes. No va a volar una mosca”, afirmó.
El dirigente explicó que el nivel de participación responde a que la convocatoria fue impulsada por todo el sistema gremial universitario. “Del martes en adelante el paro queda solo en manos de los gremios docentes, pero igualmente esperamos mucha adhesión”, indicó.
Perazzi también describió el deterioro salarial en el sector. Según señaló, hay profesores con doctorados, máxima antigüedad y cargos de dedicación simple —unas 10 horas semanales— que perciben salarios cercanos a los 379.000 pesos.
La docente universitaria Mercedes de Mendieta, dirigente de la Asociación Gremial Docente de la UBA, sostuvo que el paro tiene alcance nacional.
“Estamos ante un paro contundente de la docencia universitaria de todo el país, de Tierra del Fuego a Jujuy”, afirmó.
De Mendieta advirtió que el deterioro salarial ya está generando consecuencias en el sistema universitario. “Más de 10.000 docentes han tenido que dejar de dar clases y buscar otros trabajos frente a la miseria salarial”, sostuvo.
Como ejemplo, mencionó que un ayudante de primera con dedicación simple —unas 10 horas semanales— percibe actualmente alrededor de 220.000 pesos, lo que equivale a cerca de 2.200 pesos por hora.
El conflicto universitario se intensificó en las últimas semanas por la falta de aplicación de la ley de financiamiento, la ausencia de paritarias y el deterioro salarial acumulado desde 2023.
Las organizaciones que integran el Frente Sindical de las Universidades Nacionales sostienen que la caída del poder adquisitivo y la falta de negociación colectiva generaron un escenario crítico para el sistema.
Desde el Consejo Interuniversitario Nacional advirtieron que, sin la actualización presupuestaria prevista en la ley, resulta “muy difícil” garantizar el normal desarrollo del primer cuatrimestre en universidades, colegios preuniversitarios y hospitales universitarios de todo el país.
NoticiasD
16 Marzo 2026