
Los conductores de taxis y remises atraviesan una situación desfavorable. Además de la pérdida de la Tarjeta Andar, que el gobierno aún no ha renovado y que subsidiaba $50,000 de combustible al mes, se suma la llegada de UBER.
En este contexto, desde el sector han informado que desde el fin de semana pasado han abandonado su actitud pasiva y no permitirán que aquellos que elijan trabajar a través de la plataforma operen de manera normal en la ciudad capital.
Insisten en que UBER es ilegal, ya que no cumple con las normativas establecidas para taxis y remises. Además, advierten que esperan que las autoridades municipales y concejales declaren ilegal el servicio. En la misma línea, también alertan sobre la falta de control y supervisión por parte del municipio en el servicio de UBER, la ausencia de la correspondiente inspección técnica y la incertidumbre acerca de quiénes son los conductores.
De hecho, durante el fin de semana, salieron a perseguir a los vehículos de UBER en la terminal de ómnibus. Lograron identificar a un automóvil que transportaba a pasajeros y de inmediato le impidieron retirarse, solicitando la intervención de la policía.
Todo esto ocurrió en medio de discusiones con el conductor, quien sostenía tener el derecho de trabajar, y las quejas de los pasajeros, quienes afirmaban que el servicio había sido ofrecido en un automóvil de buena calidad, de manera rápida y a un precio razonable.
Precisamente, son estos aspectos los que generan conflicto con el sector de taxis y remises. Muchos ciudadanos cuestionan la antigüedad de sus vehículos, las demoras en el servicio y se quejan de tarifas elevadas que han alcanzado niveles exorbitantes en un contexto de inflación descontrolada.
Fuente: ND.
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22 Enero 2024