
Tras el empate entre Boca Juniors y Cruzeiro por la Copa Libertadores, el foco se trasladó a los pasillos de La Bombonera, donde Leandro Paredes salió a responder versiones de internas y cuestionó con dureza el arbitraje.
El volante fue contundente al desmentir rumores de conflicto con el presidente Juan Román Riquelme: “Ahora dicen que nos peleamos de nuevo, ¿no? Me peleo todos los días con él, según ustedes. No le doy bola”, ironizó, y remarcó que mantiene una relación cercana desde hace años.
“Tengo una gran relación con Román desde chico. Sabía que cuando llegue al país iba a pasar este tipo de cosas”, agregó, en referencia a las críticas tras el resultado.
El momento más caliente del partido se produjo en el tiempo de descuento, cuando el plantel xeneize reclamó una presunta mano en el área rival. La decisión del árbitro venezolano Jesús Valenzuela de no revisar la jugada en el VAR desató la bronca generalizada.
Paredes fue uno de los más efusivos y llegó a recriminarle en el campo de juego. Luego, más calmado, sostuvo: “Es raro. Para mí la última es mano”.
Más allá de la polémica y el resultado, el mediocampista eligió enfocarse en lo que viene y sostuvo que el equipo depende de sí mismo para avanzar a los octavos de final.
“Hay que transmitir tranquilidad. Jugamos de local y con nuestra gente”, concluyó, con la mirada puesta en la última fecha del Grupo D, donde Boca buscará sellar su clasificación en la Libertadores.
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20 Mayo 2026