
En el extremo norte de la provincia de Neuquén, donde el viento modela la montaña y el silencio forma parte del paisaje, el Cerro Corona se consolida como uno de los destinos preferidos para quienes buscan turismo de aventura y contacto pleno con la naturaleza del Norte Neuquino.
La travesía comienza en Huinganco, un pequeño pueblo cordillerano que funciona como puerta de entrada hacia esta cumbre emblemática de la Cordillera del Viento, un sistema montañoso que nace en las cercanías de Andacollo y domina el paisaje del norte provincial.
Desde este punto parte el sendero que conduce al Cerro Corona, también conocido por los pobladores como La Corona. El recorrido acompaña la quebrada del arroyo Huinganco y permite observar cómo el paisaje cambia de forma progresiva a medida que se gana altura.
Bosques de pinos, sectores de estepa patagónica y tramos rocosos anticipan la llegada a zonas de mayor altura, donde el viento adquiere protagonismo y recuerda que la montaña exige respeto y preparación.
Uno de los puntos más atractivos del recorrido aparece a mitad de camino: la Laguna del Cerro Corona, un espejo de agua que sorprende por los cambios de color que presenta a lo largo del día.
Durante el mediodía, el agua luce tonalidades turquesas transparentes, mientras que por la tarde adquiere un azul profundo que contrasta con las laderas grises y ocres del entorno montañoso.
En este lugar nace el arroyo Huinganco y muchos montañistas eligen descansar o instalar campamento antes de intentar el tramo final hacia la cumbre.
Si bien el trekking puede realizarse en una jornada, guías y caminantes experimentados recomiendan sumar un pernocte junto a la laguna para disfrutar del atardecer y del amanecer en plena cordillera, una experiencia que transforma el viaje y permite conectar con el ritmo propio de la montaña neuquina.
Gob de NeuquénEl Cerro Corona alcanza los 2992 metros sobre el nivel del mar y presenta un desnivel cercano a los 1700 metros desde el punto de partida. El recorrido demanda buena condición física y planificación previa.
El ascenso suele requerir alrededor de 4 horas, mientras que el descenso puede extenderse otras 4 horas, dependiendo del ritmo del grupo y de las condiciones climáticas.
Los últimos tramos incluyen pendientes pronunciadas y una canaleta que conduce hasta la cumbre, donde el viento suele soplar con intensidad. Sin embargo, quienes alcanzan la cima encuentran una vista panorámica del Norte Neuquino que recompensa cada esfuerzo.
Desde lo alto se observan extensos cordones montañosos, valles y zonas rurales que reflejan la inmensidad del territorio neuquino y convierten la experiencia en una de las más memorables para senderistas y amantes del trekking.
La experiencia turística también incluye la gastronomía local. En Huinganco, visitantes y excursionistas pueden probar el llamado Trifle Corona, un postre que homenajea a la montaña y a la tradición culinaria del Alto Neuquén.
El plato combina ñaco, frutos rojos y crema, ingredientes vinculados a la identidad regional y disponibles en la Hostería de Huinganco, punto habitual de descanso para viajeros que recorren la región.
Desde la Dirección de Turismo local recomiendan consultar previamente las condiciones climáticas y registrar la salida antes de iniciar el trekking. También aconsejan contratar guías habilitados para recorrer la zona con mayor seguridad.
Caminar el Cerro Corona permite reconectar con lo esencial: el ritmo del paso, el sonido del viento y la inmensidad del paisaje. El Norte Neuquino ofrece así una propuesta que combina aventura, naturaleza y cultura local, y posiciona a Neuquén como uno de los destinos más atractivos del turismo de montaña en la Patagonia argentina.
Foto: Gob de Neuquén
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2 Febrero 2026