
Goya avanza en su posicionamiento como destino de naturaleza y aventura, con la mirada puesta en sostener la actividad más allá de los grandes eventos. La licenciada en Turismo y prestadora de servicios Fabiola Pitana sintetizó el desafío en una consigna concreta: "La Fiesta del Surubí debe ser solo el puntapié".
La especialista analizó que el objetivo es transformar la tracción económica del evento pesquero en un flujo estable durante todo el año, con la Reserva Isoró como eje articulador. Para eso, planteó la necesidad de una hoja de ruta compartida entre el sector público y el privado, orientada a ordenar la oferta y diversificar productos.
Pitana valoró el impacto del llamado “Mundial de Pesca”, pero advirtió que aún falta capitalizar ese caudal de visitantes con propuestas complementarias. “Se centra todo en la fiesta, ya sea el que viene a competir o la familia que lo acompaña, pero por ahí no vemos que se traduzca en excursiones náuticas en la Reserva Isoró o días de campo”, señaló.
En ese sentido, ubicó a las agencias de viajes como actores clave para diseñar y comercializar paquetes que integren estadías, salidas guiadas y experiencias de naturaleza. Su rol, indicó, puede dinamizar la demanda, atraer públicos diversos y ordenar la estacionalidad con ofertas antes y después del evento principal.
La estrategia apunta a ampliar el abanico de actividades, fomentar circuitos breves y garantizar servicios estandarizados. Con esa base, Goya podría convertir la visibilidad del Surubí en estadías más largas, mayor gasto por visitante y beneficios distribuidos en toda la cadena.
La propuesta también mira el mapa regional. Pitana sugirió dejar de vender a Goya como destino aislado y conectarlo con polos ya posicionados, como el Iberá, para fortalecer el turismo de naturaleza. Inspirada en modelos europeos, planteó circuitos que integren Corrientes y Misiones, de modo que el viajero internacional perciba a la región como un continuo.
En ese marco, destacó el potencial de la Marca Isoró como emblema para los próximos años, capaz de traccionar nuevas inversiones y consolidar a Goya como puerta de entrada a experiencias de humedales y vida silvestre. La especialista remarcó la importancia del “derrame” económico.
Sostuvo que el desarrollo debe alcanzar desde el “kiosquero hasta el hotelero” y alertó sobre escenarios de crecimiento desigual. Como ejemplo, mencionó el caso de Puerto Iguazú, donde parte del consumo se desplaza hacia Foz de Iguazú, lo que limita el impacto local. Para evitar esos desbalances, llamó a profundizar la coordinación entre Estado y privados.
“Es clave el trabajo público-privado para que la ganancia no quede en manos de unos pocos y realmente se vea el crecimiento en la ciudad”, concluyó. El objetivo final es que Goya funcione tanto como punto de llegada para el turismo de aventura y naturaleza, como nodo estratégico dentro de nuevos corredores provinciales, con la Reserva Isoró en el centro de la escena.

Goya
14 Mayo 2026