
A veces no hace falta cruzar fronteras para encontrar maravillas naturales. En pleno corazón del noreste argentino, un ecosistema único deslumbra a los viajeros internacionales y comienza lentamente a conquistar al turismo nacional. Se trata de los Esteros del Iberá, un vasto humedal de más de un millón de hectáreas que ocupa el centro-norte de Corrientes y que fue seleccionado por National Geographic como uno de los 30 destinos imperdibles del planeta en 2024.
Este reconocimiento internacional no solo resalta su belleza, sino también la biodiversidad que lo habita: más de 4.500 especies de plantas y animales, entre las que se destacan carpinchos, yacarés, ciervos de los pantanos, aves raras, nutrias y hasta el yaguareté, reintroducido gracias a un ambicioso proyecto de restauración ecológica.

El Parque Iberá es una invitación abierta para quienes desean reconectar con la naturaleza. Hay propuestas para todos los gustos: desde avistajes de fauna al amanecer o atardecer, hasta caminatas por senderos de dificultad baja y media. También se pueden hacer paseos en kayak, cabalgatas, ciclismo, picnics, safaris fotográficos y caminatas nocturnas en días especiales.
Los visitantes más aventureros pueden elegir travesías de varios días en canoa o excursiones que combinan navegación con acampe. Hay experiencias inolvidables como el glamping frente a la laguna, o incluso nadar a caballo en canales escondidos entre la vegetación.
Además, muchos de los portales de acceso al Parque ofrecen espacios culturales, museos y centros de interpretación, donde se rescata la historia local y la relación ancestral entre el hombre y su entorno.
El sistema de ingreso a los Esteros del Iberá se organiza a través de nueve portales distribuidos estratégicamente en la provincia de Corrientes. Cada uno tiene características únicas y distintas propuestas para el viajero:
En el Portal San Antonio, por ejemplo, se puede visitar un jardín de plantas carnívoras llamado Jurassic Plant, participar de safaris astroturísticos o aprender sobre plantas medicinales de la mano de guías locales. En Carambola, en cambio, los recorridos en lancha llevan hasta la isla El Disparo, un verdadero santuario silvestre donde se puede dormir bajo las estrellas.

Una de las claves del éxito de los Esteros del Iberá como destino de conservación y turismo es la labor conjunta entre el Estado y organizaciones como la Fundación Rewilding Argentina, que trabaja desde hace años para proteger y restaurar el ecosistema. Gracias a su intervención, hoy ya hay 35 yaguaretés viviendo nuevamente en libertad en la zona.
“Llamar esteros a los esteros es minimizar este complejo macrosistema ecológico de 1,3 millón de hectáreas de pura vida”, señalan desde el Ministerio de Turismo de Corrientes.
Gran parte del territorio está protegido como Parque Nacional o Reserva Provincial, lo que asegura no solo la conservación de la fauna y flora autóctonas, sino también la generación de trabajo para las comunidades locales, muchas de las cuales se reconvirtieron al ecoturismo.
Las opciones de hospedaje son diversas: desde campings habilitados hasta hoteles boutique como Hotel Puerto Valle o estancias recicladas en pueblos vecinos. En Concepción, por ejemplo, hay lugares con mucha historia y excelente gastronomía. También destacan alojamientos como El Tránsito, una antigua estancia ganadera convertida en hotel rural.
La mejor época para visitar los Esteros del Iberá es entre abril y agosto, cuando bajan las temperaturas y los atardeceres pintan el cielo de colores intensos.
A pesar del creciente reconocimiento internacional, este rincón de Corrientes aún es una joya poco explorada por muchos argentinos. Viajar a los Esteros del Iberá es sumergirse en un mundo de agua, vegetación y vida silvestre, donde cada día se convierte en una experiencia única. Una escapada que combina contemplación, aventura, historia y conservación en uno de los paisajes más deslumbrantes del país.

NoticiasD
4 Julio 2025