
En Mataderos, Doña Yaya se ha ganado un lugar especial en el barrio. âSiempre quisimos tener algo propio, algo que llevase nuestro nombre y rindiera homenaje a nuestra abuelaâ, afirma Facundo con orgullo. El local, que abrió sus puertas gracias a la inversión de sus padres y de otros familiares, busca devolver al barrio un poco de lo que les ha dado.
Facundo destaca la atención personalizada como una de las señas de identidad del negocio. «Sé que suena vanidoso, pero la atención que damos acá es distinta. Hoy en día, la gente anda muy estresada, atendiendo mal. Nosotros queremos dar otra cosa, como nos enseñó mi abuela: tratar bien a los demás, siempre con una sonrisa«, asegura. Este enfoque amable y cercano ha sido fundamental para construir un vínculo con la comunidad, donde cada cliente no es solo un comprador, sino una persona a la que dedicar tiempo y palabras cálidas.
A lo largo de su tiempo al frente de Doña Yaya, Facundo ha acumulado anécdotas curiosas y entrañables, como la vez que un joven pasó con una caja llena de gatitos para regalar, solo para que minutos después apareciera su exnovia en busca de los mismos. Entre risas, Facundo recuerda cómo el caos inicial terminó con la madre de los gatitos recuperando a sus crías.
El proyecto, además de negocio, representa una forma de arraigo y de retribución a la gente del barrio, quienes fueron testigos de su crecimiento. âYo nací y crecí en Mataderos, y cada vez que alguien se acerca al almacén es una oportunidad para escuchar sus historias, para recordar, incluso, lo que fue antes este localâ, comenta Facundo.
Desde su apertura, Doña Yaya ha querido ser un espacio más que comercial de Mataderos. Es un sitio donde las charlas fluyen y los vecinos se sienten en casa. Facundo asegura que si su abuela estuviera presente, disfrutaría cada relato compartido, cada pequeño encuentro con la gente del barrio que tanto quiso.
Para Facundo, el agradecimiento hacia Mataderos y su gente es inmenso: âSi estamos acá, es por ellos; la gente nos apoya y eso significa todo. Así que, gracias a todos los que nos acompañan, porque Doña Yaya es también su lugarâ.
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1 Noviembre 2024