
Cuando Diego Reyes asumió la intendencia de Puan en diciembre del 2023, encontró un municipio con las cuentas en rojo, sin sueldos pagados, maquinaria destruida y equipos paralizados. Desde entonces, su prioridad fue recuperar la estabilidad institucional y económica, algo que —según él mismo afirma— no solo se logró, sino que hoy permite encarar una nueva etapa: la de pensar el desarrollo.
Nacido en la localidad de Bordenave y graduado como Licenciado en Administración por la Universidad Nacional del Sur, Reyes dio sus primeros pasos en la política en 2015 como director de la ANSES en el distrito. Más tarde, fue concejal y en 2023 accedió a la intendencia tras derrotar al oficialismo local en una interna de Juntos por el Cambio. En diálogo con Noticias (d), compartió su mirada sobre la gestión pública, la importancia de gobernar con equipos fuertes y el futuro productivo que imagina para el partido de Puan.
Reyes no duda al hablar de sus motivaciones para involucrarse en política. “Uno cuando está en descontento, la única forma de actuar es participar”, dice. No fue una decisión solitaria: lo acompañó un grupo de personas que compartía su insatisfacción con lo que veían en la gestión pública. “Armamos un espacio con gente que pensaba parecido y que tenía las mismas ideas. Cuando eso pasa, todo se vuelve mucho más fácil”.
Con ese impulso construyeron un equipo político que primero compitió en una interna legislativa. Fue entonces cuando obtuvo una banca como concejal. Pero, según asegura, el objetivo siempre fue más ambicioso: “Siempre pensamos en cómo gobernar, nuestras propuestas fueron de campaña, pero orientadas a cómo ejecutaríamos el distrito. Y hoy no hacemos más que ejecutar lo que dijimos en su momento”.
Reyes se muestra firme al remarcar que no improvisaron. “Desde el primer día dijimos cómo íbamos a gobernar y con quiénes. Armamos un proyecto serio, responsable, y ahora lo estamos llevando adelante”.

La imagen que pinta Reyes sobre su primer día de gestión es cruda: un municipio desfinanciado, con empleados municipales sin cobrar el sueldo de noviembre, sin fondos en las cuentas oficiales, equipos rotos y un descubierto bancario incumplido. “Así asumimos. Fue realmente muy complejo. Los primeros dos o tres meses fueron durísimos. No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar cada mañana”.
Pero lo que parecía un caos sin salida se convirtió, con el correr de los meses, en una administración ordenada. “Hoy tenemos las cuentas al día, los empleados municipales saben que el primer día hábil de cada mes cobran sus sueldos. Ya cobraron el aguinaldo y saben que hay previsibilidad”, destaca.
Más allá del equilibrio económico, Reyes pone especial énfasis en el capital humano. “Para mí, lo más importante fue el equipo de gobierno que armamos. Revalorizamos al empleado municipal, lo hicimos parte de las decisiones”. No fue sólo una declaración simbólica: muchas de las direcciones y coordinaciones de gestión están hoy en manos de empleados que llevaban décadas trabajando en el municipio. “Les dimos la confianza para que se hagan cargo y tomen decisiones. Conocen cada rincón del distrito y eso es clave”.
Puan es uno de los distritos más grandes de la provincia de Buenos Aires, con más de 640.000 hectáreas y alrededor de 16.000 habitantes distribuidos en ocho localidades. En ese contexto, la gestión requiere tanto de infraestructura como de una lógica política descentralizada.
Reyes es consciente del valor de la cercanía con la comunidad, pero marca una diferencia respecto a modelos tradicionales. “Obviamente que la relación con los vecinos es muy cercana. Nos cruzamos todo el tiempo en actos, actividades, recorridas. Pero yo trato de no atender a la gente de forma directa. Y no es porque no quiera, al contrario. Lo que quiero es que funcione el Estado”, aclara.
Para él, personalizar la política termina siendo injusto. “Si yo soluciono algo porque alguien llega a mi despacho o tiene mi número, estoy perjudicando al que no lo tiene. Entonces lo que planteo es que cada área funcione bien: la delegación, promoción social, salud, obras públicas. Que todos tengan la misma posibilidad de resolver sus problemas a través del Estado, no del intendente”.
Reyes lo plantea como una ruptura con prácticas históricas: “Durante años, los políticos se ocuparon de que el Estado no funcione, para ser ellos los que dieran las soluciones. Nosotros proponemos lo contrario: que las instituciones respondan por sí mismas”.
A un año y medio de haber asumido, Reyes siente que pudo salir del pozo inicial. “Hoy somos un Estado que cuenta con recursos propios para hacer obras, para tener la maquinaria en funcionamiento y para brindar los servicios que los vecinos merecen”, afirma.
Recuperar caminos rurales, realizar bacheos en todas las localidades, embellecer plazas, cambiar veredas y renovar el equipamiento fueron algunos de los pasos que se dieron. También se construyeron viviendas en al menos tres localidades del distrito, se adquirieron camiones 0 km para la recolección de residuos y se compró un tomógrafo para el sistema de salud.
Pero Reyes vuelve una y otra vez al mismo punto: el mayor logro, a su entender, es haber consolidado un equipo de gestión que comparte objetivos y que se capacita constantemente. “Cuando arrancamos, estábamos cuatro personas sentadas en un despacho tomando decisiones de urgencia. Hoy, cuando hacemos reuniones de gabinete ampliado, somos más de cuarenta personas que comparten una idea de gobierno. Eso no se logra de un día para el otro”.

Con la casa un poco más en orden, Reyes ya tiene el foco puesto en el desarrollo a mediano y largo plazo. “Lo que viene ahora es otra etapa. Lo que hicimos hasta acá fue llegar a cero. Poner al Estado en condiciones de funcionar. Pero ahora empieza el verdadero desafío”.
Para él, el eje central es la producción. “Siempre digo que el área más importante de un gobierno tiene que ser la de producción. Y esa área tiene que trabajar en equipo con el sector privado. El Estado no puede generar empleo por sí solo, pero sí puede generar condiciones para que el privado lo haga”.
Puan, con su enorme extensión agropecuaria, tiene un potencial todavía poco explotado. “Tenemos que trabajar para agregarle valor a la producción primaria. Si no le agregamos valor, no generamos empleo. Y sin empleo, no hay desarrollo”, sentencia.
Desde la intendencia ya están pensando en estrategias para acompañar emprendimientos, mejorar caminos rurales, articular con instituciones educativas y tecnológicas, y crear un entorno que atraiga inversión. Pero todo parte de una base que ahora, asegura, está firme: “Con un Estado ordenado, todo es más fácil”.
NoticiasD
11 Julio 2025