
La provincia de La Rioja sumó un nuevo capítulo a su extraordinaria historia paleontológica con el descubrimiento de Shakajlura riojanensis, una especie que habitó el actual territorio riojano hace 237 millones de años y que se posicionó como uno de los mayores depredadores de su ecosistema. El hallazgo estuvo a cargo de investigadores del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja y aporta información valiosa sobre la vida en el período Triásico, una etapa muy anterior a la aparición de los grandes dinosaurios carnívoros.
Los científicos determinaron que este reptil alcanzaba cerca de 6 metros de longitud y contaba con una poderosa dentadura adaptada para la caza. Sus características físicas le permitían ocupar la cima de la cadena alimentaria en un ambiente dominado por una fauna muy distinta de la que aparecería millones de años después.
El nombre Shakajlura riojanensis, que puede traducirse como “lagarto bendito de La Rioja”, refleja tanto el origen geográfico del ejemplar como el reconocimiento a la riqueza paleontológica de la provincia. La investigación fortalece el prestigio científico de los equipos locales y reafirma el enorme potencial de los yacimientos riojanos para comprender la evolución de los vertebrados terrestres.
El descubrimiento también despierta interés internacional porque amplía el conocimiento sobre los grandes arcosaurios que dominaron los ecosistemas antes del auge de los dinosaurios, un período que todavía presenta numerosos interrogantes para la comunidad científica.
Los restos de la nueva especie aparecieron en la Formación Chañares, una unidad geológica de enorme importancia ubicada dentro del área de influencia del Parque Nacional Talampaya. Desde hace décadas, este sector ofrece evidencias fundamentales para reconstruir la biodiversidad que existió durante el Triásico y constituye uno de los sitios más estudiados por especialistas de distintos países.
Cada nuevo descubrimiento realizado en la región permite completar piezas del rompecabezas evolutivo y entender cómo se desarrollaron los principales grupos de reptiles que luego darían origen a especies emblemáticas de la historia natural.
El análisis de Shakajlura riojanensis permitió identificar rasgos anatómicos que lo convierten en un depredador de gran porte, con una estructura corporal preparada para desplazarse con eficacia y capturar presas mediante una combinación de fuerza y velocidad. Sus dientes afilados revelan una dieta estrictamente carnívora y una posición privilegiada dentro de la cadena alimentaria de la época.
La preservación de estos fósiles resulta posible gracias a las condiciones geológicas excepcionales que presenta la región, donde los sedimentos conservaron durante millones de años restos de animales y plantas que hoy ofrecen información invaluable para la ciencia.
El trabajo desarrollado por el equipo del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja refleja el compromiso de los investigadores argentinos con el estudio del patrimonio natural y con la generación de conocimiento de alcance internacional.
Además de aportar evidencia sobre una especie desconocida hasta el momento, la investigación fortalece el papel de La Rioja como una referencia para la paleontología sudamericana y promueve el interés por la conservación de los sitios fosilíferos de la provincia.
El descubrimiento de Shakajlura riojanensis demuestra que los suelos riojanos todavía esconden información capaz de modificar lo que se conoce sobre la evolución de los grandes reptiles que habitaron la Tierra antes del dominio de los dinosaurios. Cada campaña científica abre nuevas posibilidades y confirma que Talampaya continúa siendo una fuente extraordinaria de conocimiento sobre un pasado remoto que comenzó hace cientos de millones de años.
La difusión de estos avances también fortalece el turismo científico y educativo, incentiva nuevas investigaciones y pone en valor el patrimonio geológico de La Rioja. Con una combinación de trabajo de campo, análisis especializado y colaboración interdisciplinaria, los investigadores locales vuelven a colocar a la provincia en el mapa mundial de la ciencia y ofrecen una ventana privilegiada para comprender cómo era la vida en el planeta hace 237 millones de años.
NoticiasD
16 Junio 2026