
Cada vez más mujeres en Uruguay recurren al congelamiento de óvulos como una forma de preservar la posibilidad de ser madres en el futuro. La tendencia viene creciendo de manera sostenida en los últimos años y combina distintos factores: desarrollo profesional, ausencia de pareja, proyectos personales, diagnósticos médicos y avances en los tratamientos de fertilidad.
Según datos de las clínicas habilitadas por el Ministerio de Salud Pública, durante 2025 se realizaron 248 procedimientos de preservación de fertilidad en el país. El aumento también puso sobre la mesa una discusión más amplia sobre autonomía reproductiva, desigualdad económica y las presiones laborales que enfrentan muchas mujeres.
La preservación de óvulos consiste en estimular hormonalmente los ovarios para obtener varios ovocitos, extraerlos mediante una punción y luego vitrificarlos en laboratorio para conservarlos a temperaturas extremadamente bajas.
Actualmente, el procedimiento completo cuesta entre 7.000 y 8.000 dólares. El valor incluye la extracción, la medicación hormonal y el almacenamiento anual del material genético. En muchos casos, además, las pacientes deben atravesar más de un ciclo para aumentar las probabilidades de éxito.
En Uruguay, las clínicas autorizadas para realizar estos tratamientos son el Centro de Esterilidad Montevideo (CEM), la Clínica Suizo Americana y el Centro de Reproducción Humana del Interior.
El crecimiento de los casos ha sido sostenido. Solo el CEM pasó de 89 procedimientos en 2022 a 214 durante 2025. Desde la institución explican que cada vez llegan más mujeres jóvenes interesadas en preservar su fertilidad antes de que la edad afecte la calidad de los óvulos.
Jimena Alciaturi, directora del CEM, sostuvo que el fenómeno refleja “un mayor interés en planificar la maternidad y congelar óvulos a edades más tempranas”.
Las especialistas coinciden en que muchas pacientes llegan sin tener una decisión definitiva sobre ser madres, pero sí con el deseo de conservar esa posibilidad.
Algunas priorizan sus carreras profesionales, otras esperan consolidar vínculos de pareja y también están quienes simplemente sienten que todavía no es el momento indicado para criar hijos.
La psicóloga especializada en fertilidad Liliana Grattarola explicó que antes “el reloj biológico incidía en la decisión”, pero que hoy las técnicas de preservación permiten postergar esa elección. Al mismo tiempo, advirtió que el fenómeno abre interrogantes sobre una posible maternidad cada vez más tardía.
La ginecóloga Viviana Pérez señaló que muchas mujeres consultan porque no quieren perder la oportunidad de ser madres mientras esperan determinadas condiciones personales o afectivas.
Sin embargo, las especialistas remarcan la importancia de acceder a información temprana. A medida que avanza la edad, disminuye la calidad ovárica y aumentan las dificultades reproductivas, incluso si los óvulos fueron preservados.
Aunque la legislación uruguaya amplió la cobertura para pacientes oncológicos mediante el Fondo Nacional de Recursos (FNR), el tratamiento por motivos electivos continúa siendo inaccesible para gran parte de la población.
Los entrevistados coinciden en que la mayoría de las mujeres que logran costear el procedimiento pertenecen a sectores con estabilidad económica y desarrollo profesional. Mientras tanto, muchas mujeres de ingresos medios o bajos quedan excluidas por los valores del tratamiento.
“Esto representa una desigualdad importante porque hay un porcentaje alto de mujeres que si quieren hacerlo se quedan sin esta posibilidad por el alto costo”, afirmó Grattarola.
En paralelo, comenzaron a aparecer mecanismos de financiamiento privados. Algunas entidades bancarias ofrecen préstamos específicos y empresas tecnológicas como Mercado Libre, Globant y L"Oréal cubren parte del procedimiento para sus empleadas.
La medida, que nació años atrás en compañías tecnológicas internacionales como Facebook, Google, Apple y Yahoo, busca ampliar opciones reproductivas, aunque también despertó cuestionamientos sobre posibles presiones para retrasar la maternidad.
“Hay empresas que ayudan a sus funcionarias a congelar óvulos. ¿Será porque no quieren que se embaracen?”, planteó la ginecóloga Marisa Dellepiane.
Además de las implicancias médicas y económicas, el congelamiento de óvulos suele atravesar procesos emocionales complejos.
Antonella Febles, diagnosticada con cáncer de mama a los 36 años, decidió preservar sus óvulos antes de comenzar quimioterapia. El procedimiento fue financiado por el FNR debido al riesgo de infertilidad asociado al tratamiento oncológico.
“En todo el proceso, lo peor que pasé fue el tratamiento de congelación”, recordó. Y agregó: “La previa a congelar óvulos la pasé horrible. Te inyectan tanta hormona que no sabés ni a dónde ir”.
Finalmente logró preservar tres óvulos antes de iniciar la quimioterapia. “Para mí fue un montón, valió la pena”, expresó.
Las especialistas destacan que, en pacientes oncológicos, preservar la fertilidad funciona también como una herramienta emocional. “La preservación es un mensaje de esperanza, los conecta con la vida”, analizó Grattarola.
Actualmente, la tasa de utilización de los óvulos congelados en Uruguay no supera el 10%, una cifra similar a la registrada en otros países. Muchas mujeres finalmente logran embarazos espontáneos, cambian sus proyectos de vida o simplemente deciden no utilizarlos.
Con información de El País
NoticiasD
18 Mayo 2026