
Cobre Panamá, una de las operaciones mineras más relevantes del país, destaca no solo por su escala y capacidad técnica, sino también por su enfoque en la sustentabilidad, la generación de empleo y el desarrollo local.
Desde su puesta en marcha en 2019, Cobre Panamá ha implicado una inversión de más de US $11.500 millones, lo que la convierte en la mayor inversión privada en la historia de Panamá. El proyecto cuenta con infraestructura de clase mundial: tajos a cielo abierto, planta de procesamiento, central eléctrica de 300 MW y puerto internacional en Punta Rincón.
En términos de impacto macroeconómico, aproximadamente 5 de cada 100 dólares que se producen en Panamá están asociados directa, indirecta o inducidamente a Cobre Panamá, lo que demuestra la relevancia de su cadena de valor.
La empresa ha trabajado con más de 2.000 proveedores locales, y solo en 2022 realizó compras por US $921 millones a empresas panameñas. Además, más del 90 % de sus colaboradores son panameños, con un promedio de salarios brutos mensuales que supera los US $25 millones acumulados en su operación.
Estos indicadores evidencian que Cobre Panamá no es únicamente una operación extractiva, sino un motor de desarrollo local que moviliza empleo, industria de servicios y economía regional.
Cobre Panamá ha asumido un firme compromiso con la minería responsable y sostenible, subrayando su intención de cumplir con las obligaciones frente al ambiente, las comunidades, los colaboradores y todos los panameños. Implementa un Plan de Acción para la Biodiversidad alineado con las mejores prácticas internacionales —como el Estándar PS6 de la IFC y BBOP— para proteger especies, restaurar ecosistemas y monitorear la calidad del agua, con más de 260 puntos de control y más de 40 estaciones en tiempo real.
Asimismo, reutiliza aproximadamente el 75% del agua de proceso, y la mina se encuentra en una cuenca distinta a la del Canal de Panamá, reforzando su gestión responsable del recurso hídrico.
Tras la suspensión de sus operaciones en noviembre de 2023, Cobre Panamá se encuentra en una fase de Preservación y Gestión Segura, enfocada en el manejo ordenado, el mantenimiento continuo de su infraestructura y la protección tanto del entorno como de las comunidades vecinas.
Esta transición demuestra que la empresa no está únicamente orientada a la extracción, sino también al cierre, compensación y reordenamiento responsable de su ciclo operativo, lo cual es cada vez más valorado en la industria minera global.
En un mundo que demanda cada vez más metales críticos para la transición energética, la relevancia de iniciativas como Cobre Panamá se amplía: el cobre es esencial para vehículos eléctricos, energías renovables, redes de telecomunicación y tecnologías de futuro.
Con su infraestructura sólida, cadena de valor nacional y compromiso sostenible, Cobre Panamá está posicionada para ser un socio estratégico del país, contribuyendo a fortalecer la industria, mejorar la competitividad y diversificar la economía.
NoticiasD
5 Noviembre 2025