
Un equipo internacional liderado por científicos argentinos logró reconstruir con un nivel de detalle sin precedentes el cerebro de Conflicto antarcticus, una de las aves más antiguas del linaje que dio origen a los patos, gansos y chajáes actuales. El descubrimiento aporta nueva información sobre la evolución del cerebro, los sentidos y las estrategias de alimentación de las primeras aves acuáticas que habitaron el planeta tras la desaparición de los dinosaurios no avianos.
La investigación, publicada en la revista científica Royal Society Open Science, reunió a especialistas del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y de la Universidad Nacional de Córdoba, de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, junto con investigadores de la Ohio University Heritage College of Osteopathic Medicine, de Estados Unidos.
Los científicos utilizaron herramientas de paleontología, neuroanatomía y tecnología de imágenes de alta resolución para estudiar un fósil excepcional descubierto en la Antártida, un continente que conserva importantes registros de la evolución de las aves modernas.
Gracias al uso de tomografías computadas y reconstrucciones digitales tridimensionales del cráneo, el equipo obtuvo un modelo muy preciso del cerebro y del oído interno de esta especie, que vivió hace aproximadamente 66 millones de años, poco tiempo después de la extinción masiva que marcó el final de la era de los dinosaurios.
Los análisis permitieron identificar que Conflicto antarcticus presentaba un cerebro relativamente grande para su época, aunque mantenía características consideradas primitivas dentro de la evolución de las aves.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la ausencia del Wulst, una estructura cerebral presente en la mayoría de las aves actuales que cumple funciones relacionadas con el procesamiento visual, la percepción espacial y la integración de información sensorial.
La falta de esa región indica que las capacidades neurológicas de esta antigua especie todavía conservaban aspectos propios de los primeros representantes del grupo.
Al mismo tiempo, el estudio mostró que el ave poseía bulbos olfatorios mucho más desarrollados que los de las aves acuáticas modernas.
Ese rasgo sugiere que el sentido del olfato tenía una importancia mucho mayor en su comportamiento cotidiano y posiblemente desempeñaba un papel central para localizar alimento, reconocer el entorno y detectar diferentes estímulos ambientales.
Los investigadores consideran que esta combinación de características convierte a Conflicto antarcticus en una especie clave para comprender cómo evolucionó el sistema nervioso de las aves modernas.
Redes Conicet CórdobaEl estudio también permitió reconstruir aspectos relacionados con la alimentación de esta especie prehistórica.
Los científicos determinaron que las adaptaciones neurológicas vinculadas con la alimentación mediante filtrado, un comportamiento típico de numerosos patos y gansos actuales, todavía no se encontraban completamente desarrolladas.
Por ese motivo, estiman que Conflicto antarcticus obtenía su alimento mediante una estrategia diferente.
La especie probablemente capturaba pequeños organismos, invertebrados y vegetación en ambientes terrestres o en zonas de aguas poco profundas, aprovechando las condiciones que ofrecían los ecosistemas posteriores a la extinción de los dinosaurios.
Estas conclusiones ayudan a comprender de qué manera fueron cambiando las formas de alimentación a lo largo de millones de años y cómo surgieron las adaptaciones que hoy caracterizan a las aves acuáticas.
Redes Conicet CórdobaEl trabajo representa un importante avance para la paleontología porque permite observar, por primera vez con este nivel de detalle, la anatomía interna del cerebro de una especie que ocupó un lugar estratégico en la evolución de las aves modernas.
Además, demuestra el potencial que ofrecen las tecnologías de imágenes digitales para estudiar fósiles sin alterar su estructura original, generando modelos tridimensionales capaces de revelar información imposible de obtener mediante métodos tradicionales.
La reconstrucción del cerebro y del oído interno de Conflicto antarcticus abre nuevas líneas de investigación sobre la evolución de los sistemas sensoriales, la adaptación al ambiente y el origen de las aves acuáticas actuales.
El aporte de los científicos argentinos vuelve a posicionar a la investigación nacional en el escenario internacional y ofrece nuevas evidencias sobre uno de los períodos más importantes de la historia evolutiva del planeta, cuando las aves comenzaron a diversificarse después de la extinción que transformó la vida en la Tierra hace 66 millones de años.
Con información de NA
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16 Julio 2026