
Las costas de Puerto Madryn comienzan a latir con otra intensidad. La llegada de las ballenas anuncia una de las experiencias más emocionantes del calendario turístico de Chubut. A partir del 10 de junio, las aguas de Península Valdés reciben oficialmente a los primeros ejemplares de Ballena Franca Austral, dando inicio a la temporada de avistajes embarcados. El espectáculo se repite cada año, pero nunca deja de maravillar.
Aunque algunas ballenas ya se dejan ver desde la costa, la habilitación formal de la actividad marca el punto de partida para miles de visitantes que llegan en busca de una conexión única con la vida silvestre. Las salidas embarcadas parten desde Puerto Pirámides, y durante 90 minutos permiten observar de cerca el comportamiento de estos gigantes marinos, que nadan, juegan y saltan a metros de los barcos.
Una buena noticia acompaña esta temporada: los precios de los avistajes se mantienen sin modificaciones respecto de 2024, al menos hasta el 31 de agosto, lo que representa una oportunidad accesible para quienes quieran vivir esta experiencia.
Junio trae consigo dos fechas patrias que invitan a escaparse al sur: el lunes 17, feriado en honor a Martín Miguel de Güemes, y el jueves 20, Día de la Bandera. Estos días no solo rinden homenaje a figuras clave de la historia argentina, sino que también se presentan como una excelente alternativa para organizar una salida antes del receso invernal.
Península Valdés, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, se transforma en un escenario perfecto para reconectar con la naturaleza. Las aguas calmas de sus golfos, los acantilados que recortan el horizonte y la posibilidad de observar fauna en su hábitat hacen de este destino un imperdible del invierno.
Además de ballenas, el ecosistema ofrece la posibilidad de encontrarse con orcas, toninas, guanacos, delfines, lobos y elefantes marinos. La biodiversidad convierte al lugar en una joya natural del Norte de la Patagonia.

El Área Natural Protegida El Doradillo, ubicada a tan solo 15 kilómetros del centro de Puerto Madryn, permite disfrutar del avistaje desde la costa. Allí, las ballenas —muchas de ellas junto a sus crías— se acercan a pocos metros de la orilla, regalando escenas conmovedoras sin necesidad de embarcarse. Este lugar destaca por su tranquilidad y por la ausencia de estructuras que interfieran en el paisaje.
Quienes eligen esta opción pueden optimizar su experiencia consultando los horarios de marea en los centros de informes turísticos. Durante la visita, los guardaparques brindan información y recomendaciones para garantizar una observación segura y respetuosa.
En Puerto Madryn, incluso desde la rambla, los hoteles costeros o los restaurantes con vista al mar, es posible encontrarse con el soplido de una ballena que irrumpe el horizonte. Esa cercanía permanente con la fauna marina convierte a la ciudad en un lugar verdaderamente privilegiado.
Por otro lado, los avistajes embarcados —que se realizan exclusivamente desde Puerto Pirámides— ofrecen una experiencia más intensa. Las salidas se programan a diario, siempre que las condiciones climáticas lo permitan, y cada viaje se transforma en un encuentro inolvidable con la majestuosidad de la naturaleza.
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5 Junio 2025