
Durante años, el Parque de la Costa ocupó un lugar central en la memoria colectiva de la Argentina. Excursiones escolares, salidas familiares y fines de semana inolvidables formaron parte de la experiencia de millones de personas. Con el tiempo, el predio se convirtió en símbolo de un sueño ambicioso que enfrentó límites económicos, cambios de contexto y múltiples relanzamientos.
Ubicado en la zona del Delta de Tigre, en la provincia de Buenos Aires, el parque abrió sus puertas en abril de 1997 con una promesa clara: convertirse en el complejo de entretenimiento más grande de Latinoamérica. Hoy, a punto de cumplir veintiocho años, el lugar volvió a funcionar y desafía una vieja creencia popular que asegura que ningún parque de diversiones sobrevive más de tres décadas en el país.
El proyecto nació en los años noventa, cuando el gobierno nacional concedió la línea ferroviaria Maipú Delta a la empresa Sociedad Comercial del Plata. El Tren de la Costa no solo buscó recuperar un ramal histórico, sino también transportar visitantes hacia un nuevo polo de entretenimiento pensado a gran escala.
La inversión superó los cuatrocientos millones de dólares e incluyó montañas rusas, juegos mecánicos de última generación, espectáculos en vivo y personajes propios que rápidamente se volvieron reconocibles. El parque aspiró a recibir tres millones de visitantes por año, aunque en sus mejores temporadas alcanzó alrededor de un millón setecientos mil.
TripadvisorDesde el inicio, la ecuación económica presentó dificultades. La empresa tomó préstamos para sostener el crecimiento y sumar atracciones, con la expectativa de un despegue definitivo que nunca llegó. A fines de los noventa, la situación financiera comenzó a mostrar señales de agotamiento.
Con el paso de los años, el Parque de la Costa atravesó cierres parciales, reducción de actividades y una pérdida progresiva de protagonismo. La crisis se profundizó hasta que, en 2021, el predio cambió de manos por un valor simbólico que reflejó el deterioro del proyecto original.
Aun así, el parque no desapareció. Gracias a nuevos intentos de reactivación, el espacio volvió a recibir público y recuperó parte de su oferta, apoyado en la nostalgia de quienes crecieron visitándolo. Hoy, el predio funciona nuevamente en Tigre y mantiene viva una historia atravesada por la ambición, el recuerdo y la persistencia.
Mientras se acerca a la barrera simbólica de los treinta años, el Parque de la Costa continúa abierto y activo. Más allá de los números, su permanencia responde a un fuerte vínculo emocional con varias generaciones y a un lugar ganado en la historia del entretenimiento argentino.
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26 Diciembre 2025