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El Chaco esconde en sus caminos de tierra, ríos caudalosos y reservas naturales una propuesta única para quienes buscan aventura, tranquilidad y contacto directo con la naturaleza. Muy cerca de Resistencia, la capital provincial, se despliegan escenarios que invitan a reencontrarse con lo esencial: el monte chaqueño, los cursos de agua, la fauna silvestre y un ritmo de vida que parece resistirse al apuro del siglo XXI.
El paisaje chaqueño combina verdes intensos con marrones profundos. En cada rincón, la tierra húmeda, los senderos y el canto de las aves construyen una postal viva. La experiencia es sensorial: el olor a monte, la brisa de los ríos, los colores del cielo al atardecer.
Ríos que cuentan historias y desafían cañas
Entre los íconos que definen la identidad del Chaco, los ríos ocupan un lugar central. Teuco, Bermejo, Bermejito, Paraguay, Paraná y Negro marcan el pulso del territorio. Cada uno con su caudal, su flora y su fauna. El más emblemático quizás sea el Paraná, cuyas aguas abrazan la Isla del Cerrito, un punto clave para el turismo y la pesca deportiva.
Ubicada donde confluyen los ríos Paraguay y Paraná, la Isla del Cerrito ofrece playas tranquilas, circuitos náuticos, gastronomía local basada en productos de río y una rica historia. A cada paso, las huellas de antiguas batallas y construcciones coloniales conviven con el presente. Todos los años en septiembre, se convierte en sede del Torneo Internacional de Pesca del Dorado, una verdadera fiesta que reúne a pescadores, familias y turistas.
Quienes buscan un paseo más contemplativo pueden optar por navegar entre canales, detenerse a observar garzas, martinetas, carpinchos o simplemente relajarse bajo la sombra generosa de algún lapacho chaqueño.
Parques y reservas: refugios de vida silvestre
A poco más de cien kilómetros de Resistencia, el Parque Nacional Chaco despliega un mosaico de ambientes: sabanas, esteros, bosques y fauna en estado puro. Ubicado a cinco kilómetros de Capitán Solari, este parque de más de 15 mil hectáreas conserva especies como osos hormigueros, corzuelas, pumas, zorros y más de 300 variedades de aves.
El área cuenta con infraestructura para recibir visitantes: zonas de acampe con mesas, parrillas, baños y agua caliente, además de senderos pedestres, vehiculares y miradores. También hay un Centro de Visitantes que ofrece información clave para quienes deseen recorrer la zona con respeto y conciencia ambiental.
Más cerca de la capital, la Reserva Natural Los Chaguares, en las afueras de Colonia Benítez, representa una excelente alternativa para escapadas breves. Con sus 19 hectáreas de bosque chaqueño nativo y senderos señalizados, el lugar ofrece contacto directo con la biodiversidad sin alejarse demasiado del área urbana. El recorrido Galería, por ejemplo, permite apreciar la intervención humana en armonía con el entorno.
Una invitación a volver a lo simple
El turismo chaqueño no busca el ruido ni las multitudes. Su encanto radica en lo silvestre, en lo no intervenido, en lo que aún se conserva fuera del circuito turístico tradicional. Ya sea en una canoa, cámara en mano frente a un ave en vuelo o junto al fuego saboreando un surubí fresco, el Chaco propone detenerse, mirar, oler, sentir.
La provincia se presenta como un destino ideal para quienes desean reconectar con la naturaleza, con la historia del Litoral profundo y con una forma de habitar el territorio más pausada y consciente. Porque a veces, el viaje más revelador no está a miles de kilómetros, sino justo donde comienza el monte.
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17 Julio 2025