
Durante los últimos meses, los contagios por infecciones respiratorias agudas graves (IRAG) se incrementaron en Ecuador, especialmente en Quito, donde el cambio de clima y la sequedad del aire favorecieron la propagación de virus. Según el Ministerio de Salud Pública (MSP), hasta la primera semana de octubre se confirmaron 1.757 casos, una cifra superior a la del mismo período de 2024.
La capital ecuatoriana concentra más de un tercio de los contagios, con 627 pacientes atendidos en hospitales como el Vozandes, el Baca Ortiz y el Carlos Andrade Marín, donde las salas pediátricas y de terapia intensiva trabajan con una alta ocupación.
El médico familiar Juan Quizanga, del centro de salud La Vicentina, explicó que “el clima y la sequedad del ambiente hacen que las mucosas se sequen”. Además, advirtió que actualmente hay cocirculación de varios virus, entre ellos el VSR, la influenza A/H1N1, H3N2 y el SARS-CoV-2, lo que genera presión adicional sobre el sistema sanitario.
Octubre suele marcar el inicio de un período más frío y seco en la capital, condiciones que resecan las vías respiratorias y vuelven más vulnerable al organismo frente a los virus. Este entorno facilita el repunte de cuadros respiratorios y aumenta la circulación de enfermedades como la influenza y el covid.
El Virus Sincitial Respiratorio (VSR) es el más detectado en los laboratorios de Quito y representa más del 30% de los diagnósticos, seguido por el SARS-CoV-2, la influenza A/H1N1 y otras variantes. Aunque la mortalidad ha disminuido con respecto a años anteriores, el país registra 54 fallecimientos hasta el momento. Los casos graves afectan principalmente a lactantes y adultos mayores, los grupos más frágiles ante las complicaciones respiratorias.
La pediatra intensivista Carolina Vargas Polo señaló que en las últimas semanas “ha habido una mayor demanda de pacientes pediátricos a causa de las infecciones respiratorias”. Según explicó, el VSR mantiene una alta actividad desde el año pasado, con predominio durante los meses fríos.
Entre los síntomas que deben alertar a las familias, la especialista mencionó la fiebre persistente, la dificultad para alimentarse, la somnolencia excesiva y los problemas respiratorios como el hundimiento de las costillas o el aleteo nasal. También pueden presentarse silbidos o quejidos al respirar.
Vargas Polo remarcó que los cuadros más graves suelen darse en niños con comorbilidades o esquemas de vacunación incompletos, y recordó que enfermedades como la desnutrición o el asma agravan los síntomas.
El investigador Paúl Cárdenas detalló que la variante predominante del SARS-CoV-2 en Ecuador es la XFG, conocida como Frankenstein. “Estos virus cambian para adaptarse al sistema inmunitario. No es algo raro, sino esperado”, explicó.
Aunque esta versión del virus no ha mostrado una mayor letalidad, sí presenta más capacidad de contagio, lo que ha derivado en brotes localizados. Las vacunas actuales mantienen su eficacia, sobre todo para evitar cuadros graves.
El MSP continúa con sus campañas de inmunización contra la influenza y el covid, priorizando a los niños menores de cinco años, adultos mayores, embarazadas y personal de salud. Los vacunatorios operan entre 8 y 12 horas diarias y ofrecen dosis actualizadas de Moderna (Reino Unido), mientras que la campaña antigripal comenzará en noviembre.
Sin embargo, la cobertura aún no alcanza los niveles deseados. “Lo ideal sería vacunar contra covid a más del 95%, pero el año anterior llegamos al 60%-70%. En influenza logramos más del 80%”, lamentó Quizanga.
Algunos quiteños mantienen la rutina de inmunizarse. Lucía Falcón, de 25 años, comentó que lo hace “para prevenir cualquier contagio”, mientras que Miguel Guamán aseguró que se vacunó “para proteger a su padre, que es adulto mayor”. Pero, como señaló Quizanga, “cuando bajan los casos, la gente deja de buscar la vacuna”.
Los especialistas recomiendan mantener al día las vacunas, lavarse las manos con frecuencia, ventilar los ambientes y evitar el contacto con personas con síntomas respiratorios. En niños pequeños, es clave acudir al médico ante fiebre persistente, rechazo al alimento o respiración agitada.
Para los adultos mayores y quienes padecen enfermedades crónicas, se aconseja evitar aglomeraciones y actualizar los controles médicos.
Como advirtió Cárdenas, “el virus seguirá mutando para adaptarse la clave está en que nosotros también lo hagamos”.
NoticiasD
17 Octubre 2025