
A días de las elecciones legislativas del próximo domingo 8 de marzo en Colombia, la Cámara de Representantes se convierte en un espacio clave para el equilibrio político del país y para la proyección del oficialismo hacia las presidenciales. En Santander, la contienda adquiere un tono particular: territorio atravesado por disputas ambientales, históricas luchas campesinas y una fuerte presencia de estructuras políticas tradicionales.
En ese contexto, María Cristina Obregón Carrillo, defensora de la vida, el agua y la cultura, se presenta por el Pacto Histórico con una trayectoria forjada en movimientos sociales, feministas y rurales. Histórica integrante de la Organización Femenina Popular (OFP), reivindica una construcción colectiva de décadas y una agenda que combina territorio, paz y justicia social.
En una entrevista exclusiva con Noticias (d), la candidata no solo detalló su propuesta legislativa, sino que también analizó la coyuntura regional, el escenario internacional y el rol de las nuevas generaciones en la política.

Para Obregón, su diferencial radica en el origen social de su candidatura.“Me parece que nuestro partido, Pacto Histórico, tiene un proceso representativo de movimientos y organizaciones sociales. La mayoría de compañeros y compañeras en la lista venimos precisamente de un ejercicio previo, histórico, de años de trabajo en sectores sociales como las mujeres campesinas, el campesinado y los temas ambientales que, acá en Santander, son claramente muy importantes”.
La candidata describió la realidad santandereana como una tensión permanente entre riqueza natural y conflicto económico. “Nuestro departamento y nuestro país tienen la fortuna y el infortunio —es una relación ambigua— de poseer subsuelos ricos en recursos minerales, como el oro y el carbón, y otros recursos naturales como el agua”.
Desde allí explicó el eje central de su postulación: “Entonces, mi candidatura en particular ha venido de ese crecimiento social en defensa de los páramos, en defensa de las montañas que desafortunadamente -o por fortuna- tienen esas riquezas”.
A su vez, Obregón planteó que si el modelo no estuviera centrado en la extracción, “la producción alimentaria sería lo básico, sería lo fundamental o sería lo general”. Y agregó: “Se podría incentivar mucho más el desarrollo de la producción alimentaria, todos los temas que tienen que ver con el ecoturismo y con el cuidado del agua. Pero hoy el subsuelo está en disputa en nuestro en nuestro departamento, y ahí nuestra campaña tiene una gran responsabilidad”.
María Cristina Obregón sostiene que la paz en Colombia no puede entenderse sin atender los derechos fundamentales de la ciudadanía. En la entrevista exclusiva, explicó: “Creo que existe una coincidencia en la candidatura presidencial con las candidaturas regionales a la Cámara en torno a la paz, una construcción por la que venimos luchando durante décadas en nuestro país. Entendemos la paz como un bien común, un bien colectivo, que es también la suma de una multiplicidad de derechos”.
Para la candidata, la protección del medio ambiente es parte integral de esa construcción: “Lo segundo es el cuidado de la vida y de la naturaleza como fuente central del territorio que habitamos. En eso coincidimos tanto a nivel nacional como territorial en nuestro departamento de Santander”. Esta visión conecta directamente con su trayectoria en movimientos ambientales y campesinos, y con su preocupación por el acceso al agua y la conservación de páramos y montañas.
En materia de salud y educación, Obregón subraya la necesidad de garantizarlas como derecho y no como privilegio: “Que la salud y la educación se recuperen como un bien común, como un deber del Estado y poder traerlas de las manos del sector privado para poder tener un mejor acceso, una mayor cobertura en salud y en educación para toda la población”. La candidata reconoce los avances como los equipos médicos que llegaron “casa a casa”, pero insiste en que se debe ir más allá de estas iniciativas para lograr cobertura integral y preventiva, incorporando aspectos de nutrición y salud emocional.
Asimismo, el estallido social evidenció las carencias en educación y la demanda de los jóvenes por oportunidades reales: “El reclamo de los jóvenes fue por tener una mejor salud pública, una mayor cobertura en educación pública superior y una transformación de la relación con algunas instituciones como el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje)”. Este instituto de formación técnica y tecnológica ha comenzado a reconocer económicamente las prácticas laborales de los estudiantes y a integrar apoyo de empresas privadas, lo que permite a los jóvenes sostener su educación y vincularse al mercado laboral.
No obstante, Obregón advierte que aún existen desafíos importantes para articular educación y empleo con el desarrollo territorial: “Entonces necesitamos desarrollar más la agroindustria para fortalecer el tema campesino y la producción alimentaria, pero también para articular allí toda esa mano de obra capacitada y tecnificada. Esa parte nos hace falta en Santander y en el país”. La candidata sostiene que estas políticas son clave para consolidar la paz como un proceso integral, donde derechos, oportunidades y desarrollo económico vayan de la mano.

En otro eje central de la entrevista, Obregón abordó la situación de las mujeres, tanto rurales como urbanas, y los desafíos de acceso efectivo a la tierra y la justicia social. Explicó que, aunque se han dado avances legislativos, persiste una brecha entre derecho y realidad: “Tenemos la ley que habla del acceso a la tierra para las mujeres, pero no tenemos todavía la suficiente fuerza en las mujeres para pelear por el derecho a la tierra”.
La candidata detalló la dinámica patriarcal que limita la autonomía de las mujeres rurales: “El obstáculo es la misma realidad social, que le ha dicho a la mujer que si el hombre tiene la tierra él se la va a cuidar, y que incluso le está haciendo un favor de no tenerla en la escritura, porque él está ahí y eso ya sería suficiente”. Para Obregón, la transformación requiere acción estatal y organización colectiva: “No es un tema solamente de la voluntad política de los hombres, es un tema de disposición política del Estado, que reconozca que ahí existe un gran problema”.
En el plano urbano, la candidata denunció que las estructuras políticas siguen siendo mayormente masculinas y heredadas de clanes tradicionales: “Nuestro país viene a nivel de los territorios siendo gobernado por clanes políticos que han tenido mucha incidencia en la organización de grupos militares y paramilitares que han corrompido a la institución”.
Obregón recordó que el maltrato contra mujeres, niñas y jóvenes sigue siendo elevada: “El nivel de feminicidios y violencia a las mujeres, jóvenes y niñas es alto. Sigue siendo alto”. Subrayó que la educación y la movilidad social pueden ser herramientas de cambio: “Eso es clave para poder superar otras cosas, por lo menos en el nivel de ingresos. Sin embargo, no es lo común, porque hay una estructura social que aplana el derecho y oprime la posibilidad de surgir”.
Por último, vincula la defensa de los derechos de las mujeres con la participación política activa y la organización: “Nosotras decimos: sin organización y movilización, la lucha por los derechos se hace casi imposible”. Para la candidata, garantizar la igualdad requiere no solo leyes, sino también estructuras locales que permitan ejercer los derechos adquiridos, especialmente en territorios donde la gobernabilidad histórica sigue siendo predominantemente masculina y conservadora.
En el tramo internacional de la entrevista exclusiva con Noticias (d), Obregón no limitó su análisis al rol de Estados Unidos, sino que situó a Colombia dentro de una América Latina atravesada por el avance de liderazgos conservadores y de derecha, como Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador, Nayib Bukele en El Salvador o el activo rol de Donald Trump en Estados Unidos.
Desde su mirada, Colombia marca una diferencia en el modo de insertarse en el escenario global. “Creo que Colombia ha dado grandes pasos en materia de cambiar la lógica del relacionamiento internacional”. Para la candidata, ese giro constituye una de las principales virtudes del actual gobierno: “El oficialismo tiene una mirada distinta de cómo resolver los conflictos con el mundo e internamente”.
En ese contexto regional, consideró que el retroceso de proyectos progresistas impacta directamente en la posibilidad de consolidar un bloque latinoamericano con agenda social. “Íbamos muy bien, pero llegó Milei en Argentina y se volteó esa oportunidad de fortalecer un bloque latinoamericano que tendiera más hacia una construcción social distinta del mundo, con unos objetivos más claros frente a la defensa de los derechos humanos”.
Su evaluación fue tajante: “Y creo que Milei realmente, si calificamos presidentes de toda América Latina, se raja totalmente”.
Para Obregón, el escenario continental no puede analizarse por separado de la presión estadounidense. Sostuvo que existe una lógica histórica de intervención que sigue vigente: ““Creo que lo que Estados Unidos ha hecho, una y otra vez, es que cuando atraviesa sus propias crisis genera un negocio y luego lo impone al resto del mundo.”.
Esa lógica, según describió, se expresa en el impulso al mercado armamentista: “Nos quieren convencer que tenemos que comprarle armas para podernos defender”. Y sintetizó su postura con una frase que atraviesa su diagnóstico global: “Mientras tengamos negocio de armas, tendremos guerras”.

Para la candidata del Pacto Histórico, la región vive un momento de definición ideológica. “Creo que tenemos un momento político en el que es muy claro la necesidad de alinderar quienes estamos por una solución diferente de las relaciones, por un manejo diferente, por un respeto a la naturaleza que tiene el planeta”.
En ese tablero donde conviven gobiernos conservadores y proyectos progresistas en tensión, Obregón plantea que Colombia intenta sostener una línea propia, basada en la paz, el multilateralismo y el cuidado de la vida como principio rector. El resultado de las elecciones legislativas del 8 de marzo, en ese sentido, también impactará en la capacidad del oficialismo para consolidar ese posicionamiento internacional frente a una región cada vez más polarizada.
En el tramo final, Obregón reflexionó sobre la relación entre jóvenes y política. Rechazó la idea de apatía generacional: “Pero lo que hace un joven cuando graba un video y habla de cualquiera de sus cosas es una acción política. Porque una acción política es compartir mi idea con otros, recibir el mensaje del otro”.
Sin embargo, planteó un desafío: “Creo que los jóvenes necesitan que las herramientas virtuales logren crear esa asamblea virtual de expresiones, de comunicación. Porque el gran problema de la virtualidad es que nos ha individualizado tanto la vida que no nos vemos con el otro”.
Para ella, incluso la abstención tiene sentido político: “No votar es estar metido en la política. Porque el joven que no va a votar tiene una razón para hacerlo. Es una decisión política.”
Con esa mirada, María Cristina Obregón encara el 8 de marzo con un discurso que combina territorialidad, feminismo, reforma social y una fuerte interpelación al orden internacional. El resultado del domingo definirá su llegada o no a la Cámara de Representantes, pero también marcará el peso del Pacto Histórico en un Congreso clave para el futuro inmediato de Colombia.
NoticiasD
4 Marzo 2026