
Barranquilla está fortaleciendo su relación con el medio ambiente, especialmente a través de la creación de bosques urbanos y el embellecimiento del espacio público mediante la siembra masiva de árboles. Este enfoque no solo contribuye a la recuperación de espacios naturales, sino que también ayuda a mejorar la calidad del aire, proporciona sombra y refugio para la fauna local, y crea entornos más saludables y agradables para los residentes. Es un ejemplo positivo de cómo las ciudades pueden trabajar para integrar la naturaleza en su desarrollo urbano.
Este es un propósito que se encuentra alineado a los objetivos planteados por la Organización de Naciones Unidas en el marco de la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, que se llevó a cabo el pasado miércoles, ante el creciente peligro que corren los espacios naturales de los que depende la existencia de la humanidad.
Esta ha sido una labor que ha generado reconocimiento a nivel mundial para la ciudad. Este 2024, por quinto año consecutivo, Barranquilla se reconoció como Ciudad Árbol del Mundo, un prestigioso reconocimiento otorgado por el programa Tree Cities of the World, el cual lo respaldó la Fundación Arbor Day y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Expresó su satisfacción por este reconocimiento y enfatizó la importancia de preservar los árboles que se encuentran en el entorno urbano, ya que contribuyen a la protección y revitalización de los ecosistemas de la ciudad.
«Nos sentimos orgullosos del reconocimiento a nivel mundial. Barranquilla ha transformado su paisaje urbano en una ciudad arbolada, y esto es solo el principio. No solo plantamos árboles, sino que también nos aseguramos de su cuidado continuo», declaró el líder municipal.
También resaltó el papel crucial de los Guardaparques en el cumplimiento de esta importante labor en los parques de la ciudad: «Hemos desarrollado más de 300 parques que son mantenidos a diario. Contamos con aproximadamente 700 individuos que se dedican a limpiar, cuidar y podar cada árbol presente en estos espacios. El mantenimiento es esencial para conservar lo que hemos logrado construir», afirmó.
Mientras tanto, el líder municipal reafirmó el compromiso de la ciudad para continuar fomentando una mayor responsabilidad con respecto al arbolado urbano. «Ser reconocida como Ciudad Árbol del Mundo es un honor y, al mismo tiempo, una responsabilidad para Barranquilla. La ciudad se compromete a seguir siendo líder en la gestión del arbolado urbano y a compartir sus mejores prácticas a nivel mundial», destacó.
Sergio Ramírez Payares, director general de Barranquilla Verde, resaltó la importancia de este logro y la colaboración entre el Distrito y la comunidad para convertir a Barranquilla en un modelo de ciudad verde y resiliente.
«Este reconocimiento es el resultado del trabajo conjunto en el Distrito, particularmente en programas de silvicultura y agricultura urbana. Estos esfuerzos muestran nuestro compromiso con Barranquilla y sirven como ejemplo a nivel local, nacional y mundial», subrayó.
Es importante destacar que Barranquilla se reconoció como ciudad árbol por una variedad de aspectos, que incluyen la responsabilidad en el cuidado de los árboles, la implementación de normativas para la gestión forestal, la realización de inventarios actualizados de recursos arbóreos, la asignación de recursos para planes de gestión, y la organización anual de una «fiesta de los árboles» para educar a los ciudadanos sobre su importancia.
La administración distrital ha resaltado el apoyo del programa i-Tree eco, el cual ha permitido que la ciudad continúe generando información crucial sobre el estado y los servicios ecosistémicos de su arbolado urbano.
De esta manera también se ha demostrado el compromiso de la ciudad con la conservación y el cuidado del medio ambiente. Además, se han implementado medidas de compensación ambiental a nivel comunitario e industrial para fomentar un sentido de pertenencia por dichos entornos.
Los barranquilleros encuentran tranquilidad en los diversos espacios de la ciudad que están rodeados de árboles, donde pueden charlar, pasar el rato y compartir en familia. Jesús Costa Rodríguez, quien disfrutaba de la tarde con una amiga en el parque Eugenio Macías, confirmó este sentimiento.
«Trabajo cerca de aquí y me gusta venir a disfrutar de las zonas verdes y los árboles que ofrecen estos lugares, así como la sensación de seguridad percibida siendo sitios frecuentados por mucha gente. Esto crea un ambiente familiar y tranquilo en el entorno. También hay otros parques que me gustan, como el del Caribe Verde y el Santander», expresó Jesús.
Para Alejandra Reyes, una joven universitaria, los beneficios que proporciona la arborización de los parques son ideales para contrarrestar el calor en la ciudad.
«La distribución de árboles en parques como el Sagrado Corazón está muy bien planificada, ya que cada área está diseñada para diferentes usos y algunas necesitan más árboles que otras. Personalmente, me gustan los árboles porque proporcionan frescura y me ayudan a sobrellevar las fuertes olas de calor que experimentamos en la ciudad», comentó.
Por su parte, Maribel Reales, una ciudadana de la tercera edad, mencionó que la sombra de los árboles le permite pasar más tiempo con su familia en los parques.
Es importante resaltar que durante el presente año, más de 210 árboles, 8,200 metros cuadrados de paisajismo y 50 metros cuadrados de huertas comunitarias se han añadido a los parques de Barranquilla.
Muchos ambientalistas, como Nelson Álvarez, consideran que el trabajo de reforestación en Barranquilla fue fundamental en la transformación del territorio en una biodiverciudad.
«Todos los árboles desempeñan un papel crucial al contribuir al aumento de la avifauna. Colombia es el país con la mayor riqueza de aves en el mundo, y Barranquilla se encuentra en una ubicación geográfica clave para la migración de aves desde Norteamérica hasta América del Sur. Estos lugares, como la Ciénaga de Mallorquín, son paradas importantes para estas aves, donde encuentran una buena calidad de vida debido a la conformación e interconexión de fragmentos de ecosistemas naturales como el bosque seco tropical», afirmó.
También explicó los beneficios ambientales de los árboles: «Los árboles absorben el dióxido de carbono y lo convierten en oxígeno puro. Es crucial sembrar árboles nativos en áreas abiertas, como las bongas, ceibas y caracolí, que ayudan a regular las altas temperaturas causadas por el cambio climático, que tanto nos afectan».
Además, el experto destacó que la recuperación de las zonas verdes en la ciudad ha tenido un impacto en el desarrollo económico, gracias al surgimiento del nuevo turismo ecológico en Barranquilla.
El Programa de Medioambiente de las Naciones Unidas ha seleccionado a Barranquilla como una ciudad modelo en restauración y conservación debido a la implementación exitosa de la recuperación integral de los ecosistemas de agua dulce y el desarrollo del Ecoparque Ciénaga de Mallorquín, que se ha convertido en el proyecto «BiodiverCities» más destacado de la capital del Atlántico.
Este reconocimiento también considera la dedicación hacia la recuperación de ecosistemas urbanos, la protección de bosques urbanos, la restauración de cuerpos de agua como caños y arroyos, así como la creación y mantenimiento de espacios verdes en la ciudad.
Ana María Badel, directora de la Oficina de Relaciones Internacionales, afirmó que este reconocimiento «posiciona a la ciudad como un referente a nivel internacional y facilita la creación de alianzas estratégicas que promuevan el desarrollo sostenible y resiliente».
Noticias(d)
10 Junio 2024