
La minería en Colombia cerró 2025 con una caída del 8,3%, convirtiéndose en el sector de peor desempeño de la economía y registrando su peor resultado en dos décadas, con excepción del año de la pandemia.
Según datos de la Asociación Colombiana de Minería, el retroceso fue generalizado en casi todos los segmentos: el carbón cayó 7,4%, los minerales metálicos 13,5% y los no metálicos 0,8%, lo que refleja un deterioro sostenido en la actividad.
Desde el sector advierten que el resultado no responde únicamente a factores externos, sino a un contexto interno marcado por incertidumbre regulatoria, dificultades de orden público en zonas productivas y decisiones recientes del Gobierno que impactaron en la confianza de los inversores.
Entre esas medidas se destacan la prohibición de exportar carbón a Israel y el impulso de un proyecto de ley que busca restringir la actividad minera, además de un aumento en la carga tributaria del sector.
“El entorno ha venido deteriorando la confianza en el país”, sostuvo Juan Camilo Nariño, presidente de la ACM, al señalar que las decisiones regulatorias, tributarias y administrativas limitan el desarrollo de la actividad.
El dato más crítico se observa en la inversión extranjera directa, que en 2025 se desplomó un 86%. Mientras que en 2024 el sector había recibido más de 1.132 millones de dólares, el año pasado esa cifra cayó a apenas 159 millones.
La tendencia ya se anticipaba en la inversión en exploración, que en 2024 retrocedió 37,2%. Este indicador es clave, ya que menos exploración implica menos proyectos futuros y compromete la reposición de reservas.
El impacto de la caída minera se extiende al conjunto de la economía. Por cada peso invertido en el sector, se generan 2,44 pesos adicionales en otras actividades, lo que evidencia su efecto multiplicador. Además, en 2024 la minería aportó 7,6 billones de pesos en impuestos y regalías.
En el frente externo, las exportaciones mineras acumulan tres años consecutivos de caída. En 2025 retrocedieron un 5,1%, con bajas marcadas en carbón (-20%), oro (-18%), ferroníquel (-5%) y esmeraldas (-69%). El cobre fue la única excepción, con un crecimiento del 15%.
El contexto internacional también influye. Tensiones geopolíticas como la guerra entre Rusia y Ucrania, los conflictos en Medio Oriente y la disputa entre Estados Unidos y China impulsaron a varios países a priorizar la “soberanía mineral”, lo que reconfigura la demanda global.
En este escenario, Colombia intentó diversificar sus mercados, con mayor participación de África y América, aunque Asia —con destinos como India, Corea del Sur y China— continúa siendo el principal comprador.
Pese a estos esfuerzos, la caída de la producción y la inversión mantiene bajo presión al sector. Desde la industria advierten que recuperar la confianza, garantizar estabilidad regulatoria y reactivar la exploración serán claves para revertir la tendencia y evitar un deterioro mayor.
NoticiasD
6 Abril 2026