
River debutó con un triunfo en el Mundial de Clubes, pero lo hizo a los tumbos. Venció 3 a 1 a Urawa Red Diamonds en Seattle y se llevó los primeros tres puntos del grupo, aunque el juego estuvo lejos de lo que propone Marcelo Gallardo. El equipo sufrió más de lo esperado ante un rival que lo puso en aprietos con muy poco.
Los goles de Colidio, Meza y Mastantuono –todos de cabeza– salvaron el resultado, pero no la imagen. River mostró imprecisiones, poca dinámica y una desconexión preocupante entre líneas. La defensa flaqueó y el medio no logró controlar el ritmo del partido.
Durante los primeros 20 minutos, River insinuó que podía golear, pero pronto quedó atrapado en su propia confusión. La pelota quemaba y las ideas no aparecían. Mastantuono, con todas las miradas encima, no logró gravitar. Nacho Fernández y Castaño no hicieron pie en el medio. La falta de respuestas tácticas permitió que los japoneses se animaran a atacarlo.
La figura del rival, Yusuke Matsuo, desbordó con frecuencia y complicó a Montiel y Pezzella. Franco Armani tuvo que intervenir más veces de lo esperado y mantuvo a River en partido cuando el equipo parecía desbordado.
Sebastián Driussi se retiró lesionado en el segundo tiempo. Salió en silla de ruedas y sin apoyar la pierna, lo que generó gran preocupación en el cuerpo técnico. Aunque aún no hay diagnóstico oficial, todo indica que se trataría de una lesión seria.
Pese a las falencias, hubo algunos puntos altos: la actitud de Colidio, los centros precisos de Marcos Acuña –clave en dos goles– y la seguridad de Armani. Aun así, Gallardo sabe que debe corregir mucho si River quiere llegar lejos en esta competencia.
Ahora, el equipo se prepara para enfrentar a Rayados de Monterrey, un rival más exigente. El margen de error se achica y River necesita mostrar una cara distinta. El resultado suma, pero el rendimiento preocupa. Ganó, sí. Pero jugó mal. Y en este torneo, no alcanza con la historia.
NoticiasD
17 Junio 2025