
Un hallazgo científico encendió las alertas en el sur del país: un equipo de investigadoras del Conicet detectó la presencia de una medusa de agua dulce originaria de Asia en distintos lagos y lagunas de San Carlos de Bariloche. Se trata de la especie Craspedacusta sowerbii, conocida por su alta capacidad de adaptación y por el potencial impacto que puede generar sobre la fauna local.
La presencia fue confirmada en el Parque Nacional Nahuel Huapi, a partir de estudios realizados en los lagos Escondido y El Trébol, y en la laguna Huillines. A partir de este registro, el trabajo científico avanzó hacia una nueva etapa enfocada en relevar su distribución en la región.
En ese marco, las especialistas del Grupo de Ecología de Sistemas Acuáticos a escala de Paisaje (Gesap), del Inbioma (Conicet), señalaron que la información disponible aún es limitada, por lo que impulsan la participación de la comunidad para ampliar los registros.

“La medusa de agua dulce es invasora en todos los continentes, menos en la Antártida. Viene de China y se registró primero en Europa, después en Norteamérica y se fue expandiendo”, explicó la investigadora Mariana Reissig. Además, remarcó que su dispersión se ve favorecida por aves, embarcaciones y peces.
Por su parte, la investigadora Patricia García advirtió sobre la dificultad de controlar la especie: “Tiene gran capacidad de dispersión y es posible que su registro esté subestimado. Una vez que se establece, técnicamente es imposible erradicarla porque tiene una fase muy pequeña que es casi imposible de eliminar”.
Las investigadoras destacaron que cualquier persona puede aportar información para el relevamiento. En caso de detectar ejemplares, recomiendan tomar una fotografía y enviar la ubicación geográfica a la cuenta de Instagram del grupo (@fotolab.gesap) o registrar el hallazgo en la plataforma iNaturalist.
El objetivo es construir un mapa más preciso que permita evaluar el grado de expansión de la especie y su comportamiento en los distintos ambientes acuáticos.

Si bien aún no se determinó con exactitud el alcance de su impacto, las especialistas señalaron que la medusa compite por alimento con peces pequeños, lo que podría alterar la cadena trófica.
También advirtieron que su ciclo de vida incluye una fase microscópica difícil de detectar, lo que facilita su propagación, especialmente en contextos de aumento de la temperatura del agua.
En este sentido, recomendaron evitar el traslado de agua, plantas o animales entre distintos ambientes, así como drenar y desinfectar embarcaciones. Además, sugirieron dejar secar completamente los equipos antes de utilizarlos en otros cuerpos de agua.
La participación de la comunidad, remarcaron, resulta clave para avanzar en el conocimiento de esta especie invasora y su posible impacto en los ecosistemas de la región.
NoticiasD
4 Mayo 2026