
La semana comenzó con nuevos ajustes en los surtidores de San Martín de los Andes y consolidó una tendencia alcista que inquieta a los usuarios. Pese a la postergación parcial de los impuestos a los combustibles dispuesta por el Gobierno nacional, las pizarras locales volvieron a moverse.
Hasta la semana pasada, los valores de referencia eran: nafta Super a $1.773, Infinia a $2.007, Infinia Diesel a $2.461 y Diesel 500 a $2.170. Desde este lunes, los importes quedaron así: Super a $1.791, Infinia a $2.028, Infinia Diesel a $2.487 y Diesel 500 a $2.191.
En términos nominales, los incrementos rondaron entre $18 y $26 según el producto, lo que implica variaciones cercanas al 1%: alrededor de 1,0% en Super, 1,0% en Infinia, 1,1% en Infinia Diesel y 1,0% en Diesel 500. Aunque acotados, estos ajustes se suman a una serie de subas sucesivas que, en su efecto acumulado, presionan sobre el gasto de movilidad de los hogares y sobre los costos del transporte y la logística.
La preocupación se amplifica porque el combustible es un insumo transversal: cualquier movimiento en los surtidores tiende a trasladarse, con rezagos, a la canasta de bienes esenciales, particularmente alimentos, y a los servicios vinculados al comercio y al turismo.
Para morigerar el impacto de los aumentos internacionales del crudo, el Gobierno decidió diferir hasta mayo la actualización escalonada de los impuestos a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), prevista originalmente para comenzar en marzo de 2026. La intención oficial es evitar saltos bruscos en los precios internos mientras se monitorean las variables macro y la dinámica del mercado.
En paralelo, mediante la Resolución 79/2026 se elevó el límite máximo de oxígeno permitido en las naftas hasta 5,6%, habilitando una mayor proporción de bioetanol en las mezclas. El esquema no modifica los porcentajes mínimos establecidos por ley ni introduce exigencias adicionales para el sector. Tampoco altera el régimen de biodiésel: el gasoil continúa con cortes de hasta el 20%.
Estas herramientas buscan otorgar grados de flexibilidad a las refinadoras para administrar costos sin intervención directa en el precio final. Sin embargo, en plazas como San Martín de los Andes, la realidad muestra que la combinación de factores impositivos, costos de producción, logística y referencias internacionales sigue derivando en ajustes periódicos. El resultado es un aumento persistente que repercute en la economía cotidiana y en el costo de vida de la región.
Fuente: Municipalidad de San Martín de los Andes
NoticiasD
30 Marzo 2026