Mañana o tarde: qué dice la ciencia sobre la mejor hora para entrenar

Especialistas explican cómo influye el horario del ejercicio en el rendimiento, el sueño y la salud.

Mañana o tarde: qué dice la ciencia sobre la mejor hora para entrenar

El debate sobre la mejor hora para entrenar sigue vigente entre quienes buscan mejorar su rendimiento y su bienestar. La práctica de ejercicio por la mañana o de entrenar por la tarde genera opiniones divididas, pero la ciencia aporta una mirada más clara: no existe un horario único ideal para todas las personas.

Diversos estudios coinciden en que el impacto del horario en el rendimiento físico y la salud y actividad física resulta menor en comparación con la constancia. Sin embargo, cada franja del día ofrece ventajas específicas que pueden influir en los resultados según el perfil de cada persona.

Beneficios de entrenar por la mañana

El ejercicio matutino funciona como un regulador del reloj biológico. Al activarse temprano, el cuerpo mejora la sincronización de los ritmos circadianos, lo que impacta en la calidad del sueño y en la energía durante el día.

Investigaciones realizadas por la University of British Columbia indican que entrenar por la mañana puede aumentar la resistencia al estrés. Además, estudios de la Washington State University muestran que esta rutina ayuda a estabilizar los ciclos de sueño y vigilia.

Según la especialista Marta Supervía, el ejercicio temprano puede favorecer la quema de grasa y mejorar indicadores como el colesterol y los triglicéridos, especialmente en personas con sobrepeso o con desajustes en sus hábitos de descanso.

También permite comenzar el día con mayor sensación de logro, lo que puede influir positivamente en la adherencia al entrenamiento y en la organización de la rutina diaria.


Ventajas de entrenar por la tarde

Por la tarde, el cuerpo alcanza su punto óptimo en términos de temperatura corporal, fuerza muscular y capacidad cardiovascular. Estas condiciones favorecen un mejor desempeño físico y una mayor tolerancia al esfuerzo.

Esto se traduce en entrenamientos más intensos y efectivos, especialmente para quienes buscan mejorar marcas deportivas o desarrollar masa muscular. Además, algunos estudios señalan una mejor respuesta en el control de la glucosa y los lípidos en sangre en horarios vespertinos.

Sin embargo, los especialistas advierten que entrenar muy cerca de la hora de dormir puede afectar el descanso. El ejercicio intenso en las 1 o 2 horas previas al sueño puede generar mayor activación del sistema nervioso y dificultar el inicio del descanso.

Cuando la actividad física se realiza con al menos 3 o 4 horas de anticipación, no solo no perjudica el sueño, sino que puede mejorar su calidad.


La clave está en la constancia y la rutina

Más allá del horario elegido, los expertos coinciden en que la regularidad resulta fundamental. Entrenar siempre en una misma franja horaria ayuda a consolidar el hábito y a reforzar los ritmos biológicos.

La constancia permite obtener beneficios sostenidos en el tiempo, mientras que la falta de regularidad aumenta las probabilidades de abandonar la actividad. En este sentido, adaptar el entrenamiento a la rutina diaria resulta clave para sostenerlo.

Los especialistas remarcan que el beneficio principal no depende del momento del día, sino de la frecuencia y la continuidad del ejercicio. Incluso, entrenar en distintos horarios resulta más positivo que no entrenar.

Elegir el momento que mejor se adapte a la vida cotidiana, evitar el sedentarismo y mantener una práctica regular siguen siendo los pilares para mejorar la salud.

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NoticiasD

20 Marzo 2026