
Independiente atraviesa una semana cargada de expectativa porque, después de más de 20 días de incertidumbre, volverá a jugar en el estadio Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini. El encuentro frente a Banfield marcará el regreso del público a Avellaneda, aunque con limitaciones impuestas por la Agencia de Prevención contra la Violencia en el Deporte (Aprevide).
El Juzgado de Garantías N° 3 de Avellaneda, encabezado por José Luis Arabito, levantó la clausura a pedido del fiscal Mariano Zitto, quien avaló el cumplimiento de las exigencias establecidas tras los incidentes ocurridos en la Copa Sudamericana contra Universidad de Chile. Aquella noche terminó con más de 19 heridos y expuso fallas graves en el operativo de seguridad, lo que motivó la medida judicial.
Durante el tiempo que el estadio permaneció cerrado, el club trabajó junto a la Aprevide, la Policía bonaerense y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en un plan de seguridad integral. El esquema incluye controles más estrictos, coordinación entre fuerzas y un seguimiento detallado del ingreso y permanencia de los hinchas en las tribunas.
El juez Arabito aceptó la propuesta y habilitó la reapertura progresiva del estadio. Sin embargo, la Aprevide agregó una sanción complementaria que impactará en los dos próximos partidos: ante Banfield y San Lorenzo no se habilitarán las tribunas Pavoni Alta y Baja. Esto significa que Independiente jugará con aforo reducido y con una presión extra para garantizar el éxito del nuevo operativo.
La agencia justificó la medida con el argumento de que necesita evaluar la aplicación del plan en un contexto controlado. Si las pruebas resultan positivas, en las siguientes fechas se analizará una reapertura total del estadio.
El regreso también estará marcado por restricciones adicionales. La Aprevide prohibió el ingreso de instrumentos musicales, tirantes, telones y banderas de gran porte. La decisión apunta a reducir riesgos y evitar situaciones que compliquen los controles de seguridad.
Además, 42 hinchas identificados como protagonistas de los disturbios tendrán prohibido el acceso a cualquier espectáculo deportivo hasta que avance la causa judicial. La Justicia los investiga por su participación en los incidentes y su sanción busca enviar un mensaje claro: no habrá tolerancia frente a hechos de violencia.
El club intentó revertir estas disposiciones mediante un recurso de reconsideración, pero no obtuvo respuesta favorable. Por eso, el partido contra Banfield se transformará en una prueba decisiva no solo para el equipo en lo futbolístico, sino también para la dirigencia, que necesita demostrar capacidad de gestión y cumplimiento de las nuevas reglas.
Los hinchas del Rojo esperan volver a alentar después de semanas de ausencia en Avellaneda. Sin embargo, la convivencia con las restricciones abre un nuevo capítulo en la relación entre el club, la Justicia y los organismos de seguridad. El desafío consiste en generar un ambiente controlado y seguro que permita recuperar la confianza y avanzar hacia la habilitación total del estadio.
La dirigencia entiende que la reapertura parcial no resuelve todos los problemas, pero reconoce que representa un primer paso. “Necesitamos que los socios y socias acompañen con responsabilidad. De ellos también depende que podamos volver a abrir todas las tribunas”, señaló un dirigente en la previa del encuentro.
El duelo contra Banfield, entonces, se presenta como algo más que un partido de la Liga Profesional: será un examen para medir si el nuevo protocolo funciona, si la convivencia en las tribunas mejora y si Independiente logra encaminar un regreso definitivo a su casa, sin clausuras ni sanciones que opaquen el aliento de su gente.
Foto portada: NA
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11 Septiembre 2025