
El consumo privado volvió a mostrar señales de debilidad durante junio, al registrar una caída interanual de 1,1%, de acuerdo con un informe elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo. Con este resultado, el indicador acumuló 7 meses consecutivos de retrocesos frente al mismo período del año anterior, una tendencia que refleja la persistente retracción del gasto de los hogares en el primer semestre de 2026.
A pesar del descenso interanual, el relevamiento detectó una mejora de 1,2% respecto de mayo en la medición desestacionalizada, lo que marcó una recuperación mensual luego de 2 meses de estancamiento en los niveles de consumo.
En el acumulado del año, el índice registró una baja de 1,7% en comparación con el primer semestre de 2025, lo que confirma que la demanda interna continúa afectada por la pérdida del poder adquisitivo y las restricciones sobre el gasto familiar.
Los datos corresponden al Índice de Consumo Privado, elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, que utiliza más de 30 indicadores de alta frecuencia para anticipar la evolución del consumo final de los hogares antes de la publicación de las estadísticas oficiales.
Entre las variables analizadas se incluyen las ventas minoristas, los patentamientos de vehículos, la recaudación tributaria y otros indicadores vinculados con la actividad económica.
Según el estudio, el crecimiento mensual de 1,2% representa la primera señal de recuperación luego de 2 meses en los que el consumo permaneció prácticamente sin cambios.
Sin embargo, la mejora todavía no alcanza para revertir la tendencia negativa que domina el comportamiento del indicador desde fines del año pasado.
El informe mostró diferencias importantes entre los distintos sectores del consumo.
Los bienes semidurables, categoría que incluye principalmente indumentaria y calzado, registraron la mayor contracción, con una caída interanual de 3,8%.
Por su parte, los bienes durables retrocedieron 1,2%, mientras que los servicios recreativos permanecieron prácticamente estables. El único segmento que mostró crecimiento fue el consumo masivo, que avanzó 1,1% respecto de junio del año anterior.
En el rubro alimentos también aparecieron comportamientos dispares. El consumo de carne porcina aumentó 3,9%, mientras que el de carne vacuna cayó 13,5% y el de carne aviar disminuyó 8,0%.
Las ventas de combustibles al público también reflejaron una menor actividad, con un descenso interanual de 2,4%.
En el segmento de bienes durables, el patentamiento de motocicletas creció 42,3%, aunque esa mejora no logró compensar la caída de 13,7% registrada en los patentamientos de automóviles.
Otros indicadores del sector también mostraron resultados negativos. Los despachos de cemento en bolsa retrocedieron 5,0%, mientras que la facturación de electrodomésticos disminuyó 11,6%.

El estudio también reflejó una desaceleración del gasto vinculado al esparcimiento y al consumo cotidiano.
Durante junio, los restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registraron su 4 caída interanual consecutiva, con un descenso de 3,7%.
En los centros comerciales, las ventas de ropa y calzado disminuyeron 7,2%, mientras que las compras en supermercados registraron una caída de 13,8% frente al mismo mes de 2025.

Los indicadores financieros también evidenciaron un menor nivel de actividad. La recaudación del Impuesto al Valor Agregado, medida en términos reales, cayó 4,2% durante junio.
Al mismo tiempo, el uso del financiamiento continuó en retroceso. Las compras con tarjeta de crédito disminuyeron 5,2% y los préstamos personales registraron una baja de 2,2%, un comportamiento que refleja una mayor cautela de los hogares al momento de consumir y financiar gastos.
Con información de NA
NoticiasD
15 Julio 2026