
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comenzó a aplicar desde este martes un arancel generalizado del 10% a todas las importaciones, en una decisión que responde directamente al reciente fallo adverso de la Corte Suprema de Estados Unidos.
El máximo tribunal, en una votación 6 a 3, había limitado la capacidad del mandatario para imponer aranceles invocando argumentos de “emergencia nacional”. Sin embargo, Trump decidió avanzar con un esquema más amplio, transformando lo que eran gravámenes específicos en un impuesto universal a las importaciones.
Además, el propio presidente advirtió que la tasa podría elevarse al 15% si los socios comerciales no acceden a renegociar condiciones.
La nueva política arancelaria afecta las condiciones acordadas recientemente con Argentina, al quedar en suspenso los términos comerciales previamente establecidos.
Desde la Cámara de Exportadores de la República Argentina señalaron que con la imposición del arancel general “el texto perdería sustento legal”, ya que el compromiso central de Estados Unidos consistía en reducir del 10% al 0% los aranceles recíprocos para 1.675 posiciones arancelarias.
Según remarcaron, ese arancel recíproco fue justamente el que la Corte Suprema declaró ilegal, invalidando la principal concesión en materia de acceso a mercados para productos argentinos.
Al justificar la medida, la Casa Blanca sostuvo que el objetivo es reducir “los grandes y graves déficits de la balanza de pagos”. El nuevo arancel tendrá una vigencia inicial de 150 días, aunque el Congreso estadounidense podría extenderlo.
En paralelo, Trump expresó públicamente su descontento con el fallo judicial, al considerar que limita sus herramientas de presión comercial. Incluso acusó a algunos magistrados de responder a intereses extranjeros.
A través de sus redes sociales, advirtió que cualquier país que intente “aprovechar” la decisión judicial enfrentará aranceles aún más elevados.
El fallo de la Corte Suprema también deja en una zona de incertidumbre unos 170.000 millones de dólares ya recaudados en concepto de aranceles. Estados gobernados por la oposición y grandes corporaciones preparan demandas para exigir indemnizaciones ante lo que consideran un cobro indebido.
En este contexto, la administración republicana busca diseñar un esquema arancelario más estable y jurídicamente sólido. Trump reiteró que los derechos aduaneros seguirán vigentes mientras permanezca en la presidencia, consolidando una política comercial basada en la protección del mercado interno y la presión negociadora.
NoticiasD
24 Febrero 2026