
Cada 1° de agosto, en distintos puntos del país, se celebra el Día de la Pachamama, una fecha cargada de espiritualidad y conexión con la tierra. En este marco, muchas familias sostienen una tradición ancestral: beber caña con ruda como acto de protección y agradecimiento.
Esta costumbre, heredada de los pueblos originarios y arraigada especialmente en el norte argentino, tiene como propósito ahuyentar los males del invierno, cuidar la salud y atraer la buena energía. La infusión se prepara con ruda macho y caña blanca, y se toma en ayunas, en tres sorbos o siete tragos, según la costumbre familiar.
Más que un simple ritual, se trata de un gesto simbólico de conexión con la naturaleza, con nuestras raíces y con aquello que la tierra nos brinda. A lo largo de los años, esta práctica se mantuvo viva en el seno de las comunidades y se resignifica con cada generación.

San Roque (Corrientes)
6 Agosto 2025