
En la cocina-comedor de la casa de la familia Ramos Onano, donde todavía estaban unas copas del almuerzo largo que habían tenido al medio día los hermanos Hugo y Pedro Ramos, acompañados por sus esposas Rosa y Amelia, se prepararon para una charla acerca de medio siglo de vida, con dos puntos en común: Moreno en la provincia de Buenos Aires y Barcelona en España, pero que se registró en Bella Vista, Corrientes.

En el lugar había muchas fotografías de la familia de Hugo y Rosa, en un momento de la charla trajeron a la mesa la foto de Pedro joven de esos años en donde decidió explorar el mundo y se convirtió en aprendiz de Marinero Mercante, él contó, con acento español a pesar de ser argentino, que debía realizar cinco viajes para conseguir el certificado de marinero. Los primeros dos fueron de llantos por el maltrato al que eran sometidos los aprendices por parte de la tripulación experimentada.
Pero esta historia tuvo un giro que marcó la vida de Pedro, luego de tres viajes, en el cual en el tercero se había animado a defenderse del maltrato, no volvió a completar los dos que restaban. Al tiempo recibió una nueva convocatoria, aceptaba subir al barco si le cambiaban la ruta, esta vez debió hacer tres viajes para poder lograr su certificado, el destino era Barcelona, España.
Allí, Pedro conoció a Angelines su primera esposa y la madre de sus dos hijos. âIr a Barcelona me cambió, conocí a una rubia de ojos azules que me enamoró, aceptó mi propuesta de ser novios y al tercer viaje me quedé en Europa y no volví másâ, relató.
En España se ocupó de distintas profesiones como electricista, fontanero, administrativo y cartero. Vivió los últimos años de la dictadura del generalisimo Franco y fue abordado por la policía secreta cinco veces, pero como no representaba ningún riesgo no lo molestaron más.

Años después, Pedro realizaba ejercicios en un gimnasio de Barcelona ahí conoció a Amelia, quien al principio se convirtió en su compañera de ejercicios. Una vez que quedó viudo, ella lo fue introduciendo en su circulo de amistades y en el año 2020 decidieron acompañarse en la vida, casi sin planearlo terminaron juntos y hoy comparten su vida.
A los pocos años que Pedro se instaló en Barcelona lo siguió su hermano menor Hugo, quien tuvo que casarse con Rosa en un matrimonio por poder, ya que Luigi, el padre de la novia no le permitía viajar si no se casaban antes.
Una vez instalados allí, Rosa y Hugo consiguieron buenos trabajos, él trabajaba en una empresa de importaciones y ella era secretaria en otra empresa, pero hubo un factor importante, el desarraigo fue muy difícil, a diferencia de Pedro que tenía una esposa española, Rosa y Hugo eran argentinos y sintieron la distancia y al poco tiempo Hugo estaba pensando buscar destino en Sevilla.

En medio de eso, Hugo recibió el llamado de unos amigos uruguayos que habían conocido en Barcelona, âvente para Monte Carlo que aquí hay trabajoâ fueron sus palabras. La pareja que aún no tenían hijos viajó al principado de Mónaco, donde Hugo trabajó limpiando autos.
«Se venía el gran premio de formula 1, mi jefe me dijo, argentino yo tenía dos moros haciendo tu trabajo, si no vuelven te puedes quedar, yo rogaba para que no aparecieran más, pero lamentablemente para mi volvieron y me quede sin trabajo«, relató.
Al poco tiempo, sin trabajo la idea de Hugo y Rosa era buscar un nuevo destino en Venezuela. âEscribí una carta a la casa de mis padres en Moreno, provincia de Buenos Aires para avisar de nuestro nuevo destino, la respuesta que obtuve fue que nadie me había echado de mi casa y que debía volverâ, relató Hugo que junto a su esposa terminaron por volver a la Argentina a principios de 1976.
âCuando volvimos, lo primero que escuchamos fue el tango volver con la frente marchita, a los cinco minutos quería regresar a Europaâ, comentó Hugo que junto a su esposa se instalaron un tiempo en casa de sus padres al regresar al país.
A los pocos meses, viendo que la situación estaba complicada por la dictadura que gobernaba el país, terminó viajando hacia la localidad de San Roque provincia de Corrientes, donde Rosa tenía familiares, allí comenzaron un emprendimiento de librería y mercería a la cual le pusieron Moreno, lo que hizo que en el pueblo le cambiaran el apellido a Hugo.
Durante esos años, Hugo trabajó en distintos comercios y en la Municipalidad donde ocupó el cargo de secretario contador. Para comienzo de los 80, la familia volvió a Buenos Aires, donde vivieron durante un tiempo, en 1983, el país volvía a la democracia y Hugo contó que estuvo en el estadio de Ferrocarril Oeste en la noche del primer discurso de campaña de Raúl Alfonsín. âCuando ganó Alfonsín embanderé mi almacén con la cara de él, estaba en Moreno y desde ese día nadie volvió a comprarme nadaâ, recordó

A fines de la década de los 80, la situación del país era calamitosa, la familia se encontraba separada, mientras Rosa junto a sus tres hijas Griselda, Analía y Rocío se encontraban en Corrientes, Hugo tenía tres trabajos en Buenos Aires para sacar adelante la familia. En un momento el padre de familia optó por volver con su familia, durante el viaje escucho como Maradona y la selección clasificaban a la final del mundial de Italia, allí se asentaron en una casa del Barrio Sur de la localidad de Bella Vista.
Hugo consiguió trabajo con Rodeles que era una empresa grande en la localidad, luego pasó por otros comercios. «Me pidieron referencias y empecé a nombrar a quienes eran mis empleadores, en un momento nombré a Meabe, un político con quien había trabajado, lo llamaron y al poco tiempo estaba trabajando allí». Rosa inició un negocio de productos de limpieza Ipotí, que hoy en día creció y es sostenido por la familia.
Pero ese espíritu aventurero y viajero está en el ADN de sus hijas, Analía se fue a Córdoba a estudiar Psicología, Griselda estuvo casi dos décadas viviendo en Andorra y Rocío la mas chica que aún vive en Europa.
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8 Abril 2024